Luisa no podía evitar sentirse preocupada por la adicción insana que Rafael había adquirido en los últimos meses. No se trataba de drogas, ni siquiera de un alimento, o alguna otra sustancia, se trataba de un programa: Scooby Doo.
Había comenzado de forma muy inocente. Rafael se había despertado después de dos semanas de cuidados de parte de ella y sus dos amigos y lo único que había pedido era ver el programa. No le dio por hacer preguntas, no intentó escapar, no hizo nada, solo se sentó frente al televisor y comenzó a ver todos los episodios que Andrés y Ramón le habían podido conseguir de una serie animada, que miraba en repetición cuando se los terminaba. A veces, de una forma pasivo-agresiva, repetía un único capítulo por horas para obligarlos a conseguir más, aunque nunca lo pedía de forma directa.
Al igual que un niño pequeño, el chico haría pucheros si alguien le quitaba el programa y, al igual que un niño revoltoso, causaría problemas de todo tipo. En una ocasión, Andrés trató de convencerlo de unirse a cenar con los demás en vez de cenar frente al televisor y Rafael decidió que la respuesta más razonable sería esconder todos cubiertos de la casa. En otra ocasión, Ramón le dijo el final de un especial que él aún no había visto y se encerró en el único baño del departamento por cuatro días enteros. Solo salió porque descubrieron su gusto por el pastel de nuez. En una tercera ocasión, Luisa le confiscó los discos donde él veía la serie por gruñirle a todos cuando se les acercaban, a lo que él respondió sacando el colchón de la chica y poniéndolo en el techo del edificio de donde vivían. Aún se preguntan como lo hizo.
—El jefe tenía razón —se quejó Ramón, arrastrando los pies, mientras suspiraba por el cansancio ya que no encontraba más discos con nuevos capítulos de la serie y Rafael comenzaba a aburrirse—. El jefecito es muy molesto si se lo propone.
—Esperaba algo peor —dijo Andrés, cargando los víveres que habían comprado para la cena, mientras Luisa contaba el dinero que les quedaba—. El jefe suele decir que su hermano es alguien sumamente imprudente y voluntarioso. Que ni siquiera Jorge Flores parece poder seguirle el ritmo cuando se propone hacer algo, deberíamos agradecer que al menos se queda en casa.
Luisa cerró el monedero con un suspiro. Se acordó hace meses se les ordenó sacar a Angie y a Rafael de la ORPHD, ambos cubiertos de sangre, al borde de la muerte, salvados por un pelo. Gabriel se había ido con Angie y había dado la orden de cuidar y vigilar a Rafael en lo que él volvía, en un principio había parecido una orden bastante ambigua, pero un día después a su partida, llegó una larga lista de instrucciones, sobre que debía haber en el departamento y cómo debían lidiar con él. Nada de la lista tenía que ver con Scooby Doo, lo cual era lo que más desconcertaba a los tres guardianes.
—Creo que está deprimido —añadió Andrés bajando los hombros—. Me he sentado a ver la serie con él, siempre se ve demasiado triste cuando sale la Máquina del Misterio. También lo he atrapado con los ojos hinchados en las mañanas. El jefe dijo que teníamos que tener muchos bocadillos ya que su hermano era alguien muy glotón, pero casi no toca su comida. Estoy genuinamente preocupado, ¿deberíamos tratar de hablar con él?
—El jefe dice que su hermano es muy promiscuo —dijo Ramón con una mano en su mentón y chasqueó sus dedos emocionado—, ¿por qué no dejamos que Luisa le coquetee? A lo mejor eso le sube el ánimo.
—¡¿Y por qué yo?! —preguntó la mencionada con sus mejillas rojas por la sugerencia tan indecente que había propuesto su amigo con una expresión tan calmada.
—Eres la más guapa de los tres —respondió señalándola—. Además, es obvio que ya le has echado el ojo. ¿No dijiste que querías un novio meta para matar a tu padre de un infarto? ¡Es una oportunidad única!
—No podemos —dijo Andrés, bastante irritado, haciendo una mueca de molestia, la misma que sentía siempre que comenzaba a sentir migraña—. Está en la lista de instrucciones del jefe. Tenemos estrictamente prohibido coquetearle.
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Fiomir
Science FictionDespués de tres meses de desaparición, cuando todos habían dado por muertos a Rafael y Angie, el mundo de los metahumanos se sacude con la reaparición de uno de sus príncipes perdidos. Alianzas que nadie entiende, asuntos del pasado sin resolver y u...
