Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

02: ¿En donde estaba?

99 16 0
                                        

CAPÍTULO DOS.
    
    
    
6AM

Jennie se levantaba de entre las sábanas como si un animal se le hubiera subido encima, estaba en una cómoda cama a la cual no recordaba haber llegado y para ser sinceros, la noche esta tan borrosas que no sabría decir nada de lo que pasó después de escuchar la última oración que dijo Roseanne sobre la bebida.

Le dolía la cabeza, tenía una resaca de otro mundo que la atormentaba. Es entonces cuando un balde de agua fría cayó sobre ella ¡¿Donde estaba!? No parecía ser el hotel donde se estabas quedando, mucho menos la casa de su amiga o de la pareja de ella.

Estaba petrificada mientras se levantaba con lentitud e inspeccionaba todo con la mirada, alzo la sabana y por suerte no encontró a alguien ahí, además de que su ropa estaba perfectamente bien.

Aunque bueno, un poco abollada por las horas largas de sueño.

—¿Así que finalmente despertaste gatita? —La voz de una mujer resonó por sus oídos, volteo como la velocidad de la luz para quedarse sin habla.

Ella era la misma mujer que había estado en el bar, y también una cara familiar que en algún lugar recordaba haber visto con anterioridad.

La mujer se recostaba del marco de madera con los brazos cruzados sobre su pecho, su mirada estaba fija en Jennie quien solo pudo estremecerse.

—¿Quien coño eres? —Cuestiono con inseguridad, gateando hacia atrás sintiéndose desconfiada.

Su espalda pego contra el marco de la cama mientras tiraba aquella manta a algún otro lugar. La mujer no decía nada, su mirada solamente perdida en ella sin un grado de carisma encima.

—Puede decirse, que soy quien te sacara de todo esto. —La voz ajena se escucho casi como una broma, ¿Que era lo que estaba diciendo? Debía estar jugando.

—Eh. ¿Disculpa? No te conozco. —Ya algo asustada Jennie interfirio, arqueando sus cejas con disgusto. Estaba pensando en una manera de escaparse de ese lugar de locos.

—Ouch, eres cruel. Pero yo si te conozco a ti Kim Jennie. —Le regalo una sonrisa, esto confundido a Jennie casi de inmediato, ¿Quien se suponía que era esa mujer demente con aspecto de multimillonaria qué la observaba?

No supo que decir durante segundos completos, segundos donde ninguna de las dos dijo una sola palabra al respecto. La mirada esa mujer no parecía querer apartarse, parecía disfrutar de ver su rostro completamente blanco lleno de confusión pura y real.

—No te he visto en mi vida. —Se levantó de la cama y tomó su bolso qué estaba a su lado en el buro. Intento pasar al lado de Lalisa pero un peso no se lo permitió, intento volver a hacerlo pero uno un ruido confuso.

Volteo desconcertada, la brillante cadena en su muñeca ni siquiera le permitió dar un paso más. Se movia frenéticamente intentando zafarse del hierro que la retenía.

Miró a la mujer a su lado pasmada del miedo que recorría por su sistema, un escalofrío invadiendola de repente. Lalisa solo había sonreído con lentitud, mirando divertida todo eso.

—Uh. No debes ser tan cruel conmigo, yo te conozco perfectamente. —Sus palabras suaves llegaron a sus oídos, Jennie comenzó a sentir miedo manifestarse en su interior.

—El secuestro es ilegal. —Atacó entre vagos intentos de romper la cadena.

—Ser tan preciosa también debería de serlo, pero no pienso secuestrarte. Solo sabía que te negarías a hablar conmigo a las buenas. —Respondió con sencillez, finalmente abandonando su lugar cerca de la puerta para pasearse por el cuarto tranquila.

Jennie una vez más se sentó en la cama, su mente quedó en blanco mientras intentaba hacer memoria del rostro conocido de la mujer, que era casi como si quisiera que se acordará de quien era ella.

—¿Como me trajiste hasta acá? —No se le ocurrió nada más que interrogar con desconfianza, de sentía amenazada.

—Tu me pediste que lo hiciera. —Ella respondió con sutileza—. Aferrandote a mi en es baño mientras llorabas y decías que estabas cansada de ser rechazada por esos imbéciles de cerebro clase media. —Comenzó a decir con una sonrisa—. Además, no es como si fuera a dejarte sola e inconsciente en el baño de un bar donde podrían hacerte daño.

—Es irónico que lo menciones cuando hay una cadena en mi muñeca que me retiene el paso. —Bufo, su rostro demostrando su mal humor.

—No pienso hacerte daño. —Contesto con indiferencia en un suspiro.

—¿Como puedo saber si eso realmente cierto? —A su vez le respondió.

—Ya lo hubiera hecho. —Continuó seguidamente después de su respuesta.

—No sabría si eso es cierto, como te dije, no te conozco. —Dijo alzando una de sus cejas en su dirección.

—Mi intención no es que tus padres me den un mísero centavo. —Explico con frialdad, la seriedad de su mirada la hizo estremecerse—. Tus padres son los dueños de la compañía Kim's Kosmetics, ¿Estoy en lo cierto?

No pudo procesar todo en su momento pero sintió el miedo crecer.

—¿Como es que tu-? —Fue interrumpida por Lalisa.

—Mi nombre es Lalisa Manobal, propietaria y CEO de MACnobal Cosmetics. Tu padre y yo fuimos socios durante dos años pero después se convirtió en un arrogante de mierda y me dejó por mi cuenta. —Algo se reflejo en su mirada, pero no supo expresar que era eso que veía en ella.

Todo hizo click, ¡Finalmente la recordaba! Ella había estado en una de las fiestas del lanzamiento que impulso la compañía de su padre a las grandes ligas, recordaba haber visto aquella foto en la oficina de su padre escondida en un libro que tenía la firma de «Lalisa» en cursiva en dorado.

También la había visto una vez cuando salía con sus amigas de la compañía de su padre, habían ido por la black card qué su padre había finalmente desbloqueado para ella.

Habían tropezado en el asfalto y la tarjeta casi había caído al suelo, pero por suerte todo estuvo bien. No quedo en nada más que una conexión corta de sus miradas antes de que se fuera a celebrar con sus amigas comprando sin parar todo el día hasta el cansancio.

—¿Entonces? ¿Que es lo quieres que haga en este lugar? Y por mucho que odie a mi padre por haberme quitado las asignaciones hablar con su actual competencia es caer bajo. —Se lamio el labio inferior sintiéndose nerviosa.

—No lo entiendes. Jennie. A mi no me importa en lo absoluto tu padre o la compañía, quiero que me pertenezcas.

Money | JenlisaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora