03: Pacto sellado.

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CAPÍTULO TRES.
    
    
    
6:30AM

Esperaba que sus oídos estuvieran fallando ya que no podía sentirse más perdida, ni siquiera cuando su tienda favorita favorita de Channel cerró en el centro comercial para instalar una de Gucci en su lugar se sintió de esa forma.

Estaba impactada, perdida en si misma y a su vez perdida en su cabeza por unos segundos cortos.

—¿Pertenecerte? —Expresó con asombro sin creerlo realmente.

Pensó que era una broma de mal gusto, pero esa seriedad en ella hizo que borrará su sonrisa irónica. Estaba hablando en serio, muy enserio.

—Míralo como un intercambio, un negocio quizás. —Planteo—. Solo tendrás que hacer lo básico; Estar conmigo, vivir conmigo y tener sexo conmigo. A cambio, tu tendrás todo el acceso a lo que quieras, tendrás a tu disposición todo mi dinero las 24horas del día. No es nada a comparación de obtener tu vida de vuelta.

Se quedo sin palabras, ¿Esa mujer le estaba ofreciendo dinero a cambio de un simple acoston momentáneo? Y no era una cifra, era la cifra.

Quizás si sus padres hubieran tenido que estaría por la competencia por dinero antes no hubiera cortado sus asignaciones, ya que todos conocen a Kim Jennie a la perfección; Esa chica adoraba el dinero más que a si misma, su felicidad yacía en tenerlo.

Jamás había tenido que tener sexo con alguien por dinero, solamente una qué otra vez por calenturas de una noche.

Pero cuando esta en juego la posibilidad de terminar de nuevo buscando trabajo en otra estúpida boutique con la posibilidad de ser echada o mucho peor, terminar trabajando por un sueldo mínimo como si fuese una adolescente promedio.

De solo pensar que debía trabajar sus costosas uñas acrílicas aullaban del dolor con espanto. Kim Jennie no había sido hecha para trabajar duro como una persona normal, lo suyo era estar en la cima del mundo sin preocupaciones, y si debía trabajar se negaba hacerlo por una cifra qué no consiguiera alcanzar su estándar, cosa que era difícil.

Pero ahora, frente a sus ojos estaba esa maldita cifra. Quería chillar de la felicidad al finalmente haber conseguido lo que tanto anhelaba, pero debía hacerse un poco más difícil, ella no era una prostituta de cuarta.

—Deberás explicarte mejor para poder lograr convencerme. —Respondió con sencillez, su semblante siendo uno serio, ella estaba actuando lo mejor que podía como una chica y misteriosa, algo que totalmente no era.

Lalisa suspiro con pesar, esa niña se estaba poniendo demasiado exigente. Aunque bueno, no la culpaba, era algo que adoraba de esa mocosas consentida de marca Channel.

—No pienso repetirlo dos veces. Mis padres creen que sería apropiado conseguir a alguien para mi, pero yo no estoy buscando algo serio. —Explico desganada—. Solo quiero placer, y eso es algo que puedes darme. Conozco tu reputación, se lo que tus padres te han hecho. Yo consigo lo que tanto he querido; Hacer que me pertenezca, y tu, puedes vengarte de tus padres, conseguir tu vida de vuelta con todos los lujos que alguna vez te faltaron.

—¿Placer? —La felina sintió su cuerpo estremecerse—. ¿Pertenecerte? ¿Te refieres a que podrás hacer cualquier cosa conmigo para satisfacerte y yo solo tengo que aceptarlo? Y tu a cambió me darás dinero, un techo bajo el que vivir y lo que yo quiera.

Todo lo que yo deseé. —Recalcó dándole importancia a esas simples frases, una sonrisa en sus labios cerrados dándole una no muy buena espina a Jennie en todo esto—. Tu quieres dinero ¿Cierto? Pues yo tengo mucho, y tu tendrás acceso a más dinero del que alguna vez gastaste en toda tu vida, gatita.

Su mente está vacía por un momento, dos opciones imaginarias están en frente de ella. Sabía que se arrepentiría más tarde de cualquiera de las dos, ¿Pero que era el sexo si podría recuperarlo todo después de él?

—Solo con una condición. —Comenzó a decir Jennie, Lalisa mirándola, completamente feliz de escucharla con atención—. Aceptaré tu estúpido acuerdo, solo si aceptas darme dos millones de dólares si alguna vez deseó acabar con todo esto.

—¿Estas segura? Mis exigencias suelen ser muchas, no todos pueden ser capaces de soportarlo. —Murmuró.

—Solo si cumples con tu parte del trato todo estará bajo control. —Decreto Jennie como la última palabra, pero Lalisa no pudo aguantar su sonrisa.

Esto la estremeció y la hizo llenarse de dudas, ya que no sabía si accidentalmente había firmado un contrato con el diablo.

—Perfecto, ya que lo tenemos en cuenta. Se una buena gatita y desnudate para tu dueña.

Money | JenlisaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora