06: Vete de aquí.

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CAPÍTULO SEIS.
    
    
    
ONE YEAR AFTER.

Después de tanto no podía creer que no podía decir una suba palabra mal de Lalisa sin sentirse extremadamente culpable, todo por sus sentimientos.

Desde que la dejo se unió a una empresa de modelos, la fortuna y el estilo de vida que adoptó era igual a pero seguía sintiéndose por lo que pasó un año atrás, por Lalisa.

Ella no había dejado de sentir algo por ella, pero Lalisa pareció superarla mucho más rápido de lo que imagino.

Solo dos semanas después ya presumía una nueva relación con una mujer que también era hermosa, joven y talentosa, incluso mucho más de lo que era realmente Kim Jennie.

¿Que si le afecto? Eso no debería ser una pregunta en un primer lugar.

Había llorado por días, semanas, incluso meses pero eso no regresaría al pasado, ni mucho menos cambiaría al mounstro que era Lalisa en realidad.

Esta vez, había decidido irse por su cuenta, había sido invitada a un gran evento sonde estarían muchas personas de la farándula y ella pensó que sería buena idea en asistir a aquel evento pues muchos de sus compañeros estarían ahí también.

Podía beber, olvidarse de todo y divertirse un rato, era sencillo.

Cuando llego todo estaba bien, pero el universo quiso acabar con su paz mental en el momento en que vio a la distancia una hermosa chica que portaba un vestido dorado, acompañando a la responsable de los latidos de su corazón.

Se veían tan unidas y enamoradas juntas qué Jennie quiso vomitar esas mariposas qué sentía en su estómago.

Tomar agua y ahogarlas.

Pero ahí estaba, simplemente observándolas a la distancia mientras una de sus compañeras se acercaba a la mujer que acompañaba a quien una vez fue su amante, diciéndole algo.

La mujer voltea hacia ella; Jennie quiere huir, pero todo pasa muy rápido.

—¡Oh, tu debes ser la modelo de la que tanto escuche hablar! —Dijo la mujer con una sonrisa amplia, acercándose para abrazarla—. ¿Jennie, cierto? Soy admiradora de tu trabajo, enserio.

—Ah, que bien. —Su tono de voz lo decía todo, pero ella parecía estar ignorante a ese hecho tan notable.

—Mi comprometida dice que no es tan bueno, pero yo no lo creo.

Su sonrisa, todo. Jennie tenía ganas de vomitar, no deseaba verla directamente a la cara justo ahora.

—Yo ah...

—Querida, ven a saludar a la modelo de la que tanto de hablé hace unos días.

—Debo irme de aquí.

Se solto y corrió con todas sus fuerzas, alejándose hasta llegar a los baños encerrandose en uno de los cubículos con llave, deseando tener un candado para la cerradura.

Se sentó sobre la tapa cerrada del inodoro, pasando las manos por su rostro frustrada.

Ella no quería volver a ver a Lalisa pero el universo siempre estaba jugando en contra de sus planes iniciales.

Esperaba que pasarán un par de minutos para poder salir, así que eso hizo. Quince minutos pasaron mucho más lento de lo que ella creía y después de ese lapso de tiempo salió del cubículo de baño.

Su rostro se torno pálido, pues cuando salió no había nadie más que Lalisa recostada en la cerámica del gran lavamanos que ocupaba una pared de Seúl lujoso, justo en frente de aquel cubículo, con la mirada fija en él.

Cerrar la puerta y fingir qué no la había visto no era una opción, su mirada estaba tan fija en ella que había notado todo, y la había visto salir.

Se quedo petrificada, no sabía cuales serían la palabras apropiadas.

—¿Que haces aquí?

Fue lo único que se le pasó por su cabeza al preguntar, Lalisa sonriendo.

—¿Un año sin verme y solamente me dices eso, gatita? —Pregunto.

—No soy tu gatita. —Respondió de mala manera, cruzandose de brazos y evitando su mirada.

Lalisa se acercó a ella, acariciando su labio inferior con levedad.

—¿Que? ¿Olvidaste tan rápido a tu dueña? No lo creo. —Lalisa respondió con burla, siempre tan arrogante...

—Lo hice, así que por favor ya dejame tranquila, tu nueva puta debe estarte esperando. —Intento empujarla, pero no logro que se moviera en lo absoluto.

—¿Puta? Wow, que resentimiento le tienes a la pobre, ella no hizo nada.

—Me da completarme igual lo que tengas que decir Lalisa, solo vete.

A ella no parecía gustarle en lo absoluto su reacción, cruzada de brazos con sus fracciones transformándose en algo de enojo, desagrado también.

—Bien, si dices ya no sentir nada conmigo, ¿Por que no tenemos sexo una última vez? eso no debería ser un problema.

El cuerpo de Jennie se tenso, mirando hacia otro lugar, no podía creerlo.

—¿Estas de joda verdad? —Pregunto, cédula por el atrevimiento de ella.

—No. —Dijo sería—. ¿Lo harás o vas a seguir ahí como una cobarde?

Ella no dijo nada, solamente se quedó en silencio casi petrificada.

Lalisa esbozo una risa, tomandola desde los brazos con una sonrisa.

—Sabía que aun me amabas Kim Jennie. —Fue lo único que dijo antes de besarla, deteniendo el tiempo.

Money | JenlisaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora