Capitulo 3: Populares... Ahg.

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        Al salir de la oficina de la asesora, no quise volver a mi habitación sabiendo que la perra de Lissa estaría allí; Me propuse conocer la residencia, el campus, y quizás hasta los edificios de estudio.

        Caminé por el pasillo a paso lento, con las manos metidas en en los bolsillos de mi cazadora. Luego de tomar una ducha al llegar me había vestido con una blusa blanca de tirantes, mi cazadora negra de cuero, y unos jeans ajustados que realzaban las pocas curvas que tenía. El tacón de mis botas resonó en la cerámica al cruzar en el pasillo. Salí de éste aumentando un poco la rapidez de mis pasos, hasta estar fuera de la residencia, frente al campus. Observé como algunas chicas y chicos que estaban por el lugar desviaban su mirada hacía mi, dejando a medias su conversación, para comenzar a cuchichear.

        —Si van a hablar de mi, al menos disimulen, o digan lo lo suficientemente alto como para que yo pueda escuchar. —Comenté al pasar por su lado, sonriendo.

        —Los nuevos y su mala costumbre de creerse demasiado. —Dijo una chica en voz alta, con la intención de que yo pudiese escucharla.

En ese momento mi sonrisa se amplió, y me volví hacía el lugar de donde provenía esa voz, para darle rostro a esta.

        —No me creo, linda, lo soy, sino, ¿Por qué más hablarían de mi? Hasta donde tengo entendido, si no fuera demasiado, no te darías el tiempo de siquiera notar mi presencia, pero ya vez, soy tan importante que te das el tiempo de criticar, comentar, o como quieras llamarlo.

        Dije sin rodeos, mientras me plantaba frente a ella. Vi como enmudecía ante mis palabras, y como no tenía ya nada que responder, asentí hacía ella queriendo decir: —Eso creí. Cuando un chico, de cabello castaño llegó hasta nosotras, seguido de tres personas más. Dos chicos, y una chica. Esta última estaba tomada por la cintura de uno de los acompañantes del primer mencionado. En este momento, la chica que había hecho el comentario minutos antes, ahora estaba decidida a decirme algo.

        —A esto me refería. ¿En serio crees que tienes tanto valor como para importarme tu existencia? Tan sólo hay que mirarte, una más entre toda esa multitud. Una nerd de seguro, que cree que tiene alguna oportunidad de ser alguien en la universidad sólo por ser nueva.

        El chico de cabello castaño me escudriño con la mirada mientras la chica hablaba, y cuando finalizó, volvió la mirada en su dirección y la tomo por la cintura acercándola a su cuerpo. Se acercó a su oído y le susurró algo que para mis oídos sólo fueron murmullos. Rodé mis ojos y solté una pequeña risa, que se pudo tomar como una risa nerviosa, cuando realmente era quien le daba paso a mi cólera. En el momento que iba a responder, fui interrumpida por la voz del castaño.

        —Es mejor que nos vayamos, no hay porque seguir perdiendo el tiempo con... Ella. -Hablo con una voz algo ronca, pero sutil y perfecta con respecto a lo que se esperaría de una persona con tan buen físico. Lastima que su falta de modales, (como la de la otra chica) arruinaban eso.

        —Tienes razón, Art. No hay porque desperdiciar nuestro tiempo con personas que no lo valen. -Murmuró la idiota que había comenzado aquella discusión. Batió sus pestañas en dirección al chico, arreglo su rubio cabello, y comenzó a caminar junto con el castaño al que había llamado "Art", siendo seguidos por el resto de sus amigos.

         Me quedé allí parada, con el cólera recorriendo mi cuerpo, no estaba acostumbrada a que me dejarán con las palabras en la boca, y sin duda, esto no se quedaría así. No grité lo que merecía en su dirección por la promesa de comportarme que tenía a mi misma. Respiré profundo y me di cuenta de que algunas personas me rodeaban, pero que ya no veían en mi dirección (como suponía que lo hacían hace un par de minutos) sino en dirección a los que habían marchado. Por sus expresiones de miedo, y admiración, supuse que había hecho un espectáculo con los "populares" de la universidad.

         Aproveché que no estaban fijados en mi para poder escabullirme de allí, caminando con rapidez fuera del campus, a los pasillos de la residencia. Volvería al dormitorio, aún si debía soportar a Lissa. No quería escuchar lo que tenían para decir los alumnos sobre mi pequeño arrebato con la chica más popular de la universidad.

        »Serás el tema de conversación de toda la universidad, de nuevo Ela. Bien hecho. Espetó mi subconsciente.

        Calla te, no es mi culpa que esa idiota quisiera hacerme menos.

        »Pero si lo es el que se armará una discusión, además, logró su objetivo, te hizo menos, frente a sus amigos, y las demás personas. Volvió a reprochar.

        Deje de discutir con mi subconsciente, pensando en ese hecho. Llegué al dormitorio, y me sentí mejor al notar que Lissa no estaba. Caminé hasta mi cama, y me cambié ha mi pijama en cuestión de minutos. No quería saber nada de nadie hasta el día siguiente. Primer día y ya me hice enemigos, genial. Esto es una mierda. Pensé, antes de entrar en la cama y acomodarme bajo las frazadas, para quedarme dormida poco tiempo después.



Perdiendo la cordura.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora