A penas eran las 02:00pm cuando el desconocido pero conocido chico me dio el volante, invitándome a la fogata que se daría está noche. Quería asistir, un tanto porque era precisamente para darnos la bienvenida, otro tanto porque todo lo que tenga que ver así sea en un mínimo punto con una fiesta me gustaba, y porque ese chico era jodidamente guapo, y me había coqueteado (O eso creía). Todas las razones estaban en pro, y ninguna en contra, así que ¡A disfrutar!
Camine de regreso a los dormitorios con tranquilidad y emoción ya que sería el primer evento de la universidad al que asistiría, y gracias a los dioses que ninguno de los populares que tan mal me caían (si, ya les tomé idea, ¿Qué esperaban?) se aparecieron por mi camino, no creía poder tolerar verlos tan pronto. Entre a mi dormitorio, con la sorpresa de que Lissa estaba allí besándose con un chico. Estaba sentada a horcajadas sobre él, con su mano en la entrepierna de esté chico, del cual escapaban jadeos y leves gemidos aún mientras la besaba. »¡Zorra!« Siseó mi consciencia, y yo me cruce de brazos, mirándola con los ojos entrecerrados.
—¡Hollend! —le grité, cuando me di cuenta de que ellos no habían notado mi presencia. Se separaron bruscamente, y el chico, con el rostro rojo, un poco de sudor, y la bragueta abierta, se sobresaltó ante mi compañía. Estaba nervioso, y yo sabía la razón.
—¿Qué te sucede, Candy? ¿Estás loca? —Me preguntó Lissa casi a gritos, y apreté la mandíbula cuando me llamó "Candy".
—Podrías tener un poco más de respeto, porque si se te olvida también es mi habitación, no un cuarto de motel. Si deseas tener sexo, bien lo pueden hacer en el dormitorio de él, porque yo pasaré la tarde aquí. -Gruñí, mientras hacía un ademán hacía el chico. Esté, se sonrojo más cuando mencione el sexo, y enseguida llevo su mano a su bragueta, y la subió "disimuladamente".
—¡También es mi dormitorio! —Contra puso Lissa, cruzándose de brazos frente a mi.
—Pero no por eso dejaré que traigas a tus chicos para tener un polvo rápido, porque, repito, ¡No es un cuarto de motel! Y si no os gusta, bien podemos hablar el asunto con Konnie, la asesora de dormitorios.
Tomó una respiración profunda al escuchar esto último y cerro los ojos por un segundo, al abrirlos de nuevo lanzó una mirada fulminante en mi dirección, y luego se volvió para ayudar al chico a tomar sus cosas y salir de nuestro dormitorio. ¡Al fin sola!
Tenía tiempo para elegir algo que ponerme para la noche, así que comencé, acercándome al armario para comenzar...
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Se hicieron las 07:00pm y yo ya estaba más que lista con unos jeans, una blusa verde, mi chaqueta, gorro y botas. Sólo estaba esperando a que se hiciera un poco más tarde, mientras que hablaba por mensajes de texto con mis hermanos. (principalmente con Leila) Me despedí de estos con una sonrisa en mis labios al ver la hora, y agradecí que Lissa no volviera a aparecerse el resto de la tarde. Me levanté de mi cama, y salí del dormitorio con mi teléfono móvil, y llaves en mano. Caminé por los pasillos sonriente, con un pasó suave, y un leve vaivén de caderas, mientras observaba como las chicas iban y venían, algunas sonriendo, otras sin darle importancia a nada de eso, y otras más cuchicheando alguna cosa. Salí de los pasillos a las afueras de la residencia, caminando hacía la zona del campus cuando escuché un siseo que llamo mi atención, volví mi mirada al lugar de donde procedía, alzando un poco la cabeza y sonreí para mis adentros al ver que era el chico que me había dado el volante por la tarde.
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Perdiendo la cordura.
Teen Fiction»Ela Seyvan, a los 18 años de edad es privilegiada de entrar a la universidad de San Diego, California, gracias a una beca que obtuvo después de tantos esfuerzos para hacer de su vida mejor, y recompensar a sus hermanos por tantos lujos que le diero...
