CAPITULO 4 - EXTRAÑO CAMINO

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“Khun… Khun… ¡Khun Day!”

El sonido de la voz lo sacó de su trance, tragó saliva por su garganta seca, tratando de disimular sus síntomas, mientras giraba la cabeza hacía la fuente de la voz.

Se encontraba en la Asociación de Discapacitados Visuales, en al área de voluntariado, donde se reunían para charlar sobre sus experiencias, y también enseñaban las cosas básicas para vivir solos, en caso de que no tuvieran ayuda de la familia.

Day se sentía más cómodo hablando sobre su discapacidad con ellos, incluso más, que si lo hablara
con su madre o hermano.

“Me llama Mai Aon, me sorprende.” Pretendió quejarse.

“No quería llamarte, Khun. Pero te entregué el bastón para que practicaras caminar cuatro o cinco veces, pero tú simplemente juegas conmigo. Si yo fuera una persona
ciega de nivel uno, realmente pensaría que Khun es un fantasma que me quiere engañar, pero qué lástima, soy una persona ciega de nivel diez", dijo Aon con confianza, aunque en realidad, Aon era casi diez años mayor que él.

“Una vez más, profe.”

El joven extendió su mano y de la otra parte recibió asistencia. Estaba aprendiendo a caminar con el bastón. Aon había estado intentando convencerlo para que aprendiera
desde hace mucho tiempo, pero él siempre se rehusaba a aprender a usar el bastón y a leer en braille; aunque en el fondo sabía que su vista no duraría mucho tiempo, aún así,
ahora mismo era como si pensara que lo que tenía fuera algo que se iría pronto.

Sin embargo, ahora mismo es como si estuviera tratando de enmendar algo, o si buscara darle algo a alguien.

“Si te sientes culpable, deberías ir a pedirle disculpas. Él no es telépata. No dirá ‘oh, acabo de escuchar a Khun disculpándose conmigo'.”

La mano que estaba moviendo el bastón como se lo habían enseñado, de repente se detuvo cuando escuchó esas palabras. No sabía si se sentía ofendido por que le hablaran directo al corazón, o si debía sentirse sorprendido… porque alguien podía ¿leer sus sentimientos? Fue tan contundente. Day se sentía muy culpable por Mhok. Cuando se fue, pensó que eso había sido todo. Pero Mhok no había estado tan
equivocado, incluso a pesar de que Mhok lo había visto sin ropa, sólo había sucedido porque estaba preocupado por su seguridad. Si lo pensara desde su punto de vista, y
realmente hubiera tenido un accidente y Mhok no hubiera estado allí para ayudarlo, podría haber estado en peligro su vida. Antes de que pudiera responder algo, se escuchó el timbre de la puerta principal sonar.

"Mhok..."

No pudo evitar que sus labios se levantaran en una leve sonrisa, podría ser Mhok, y eso era bueno, tal vez ya no estaba enfadado con él y regresaba para aceptar sus
disculpas por haberlo despedido. Si Night le decía que era él, definitivamente aceptaría verlo. Mientras esperaba emocionado escuchar eso, su hermano dijo:

“Iré a ver quién es.”

De seguro era Mhok, porque, sabía que su madre jamás tocaría el timbre y cualquier otra persona, bueno, nadie iba a la casa.

Day se mantuvo en silencio, esperando, su mano sudaba, y movía su bastón hacia adelante y hacia atrás para sentirse menos avergonzado. El sonido de pasos viniendo por el corredor, llegó a sus oídos, y entonces la puerta se abrió. Night dijo algo sobre dejarlos hablar solos, antes de retirarse de la habitación.

“Nong Day, mi nombre es Phojai, soy amiga de Mhok.”

La voz de la persona era femenina, la imagen que veía a través de esa cortina brumosa, era la de una mujer de cabello largo y figura esbelta. Eso fue todo lo que Day pudo ver.
Sus manos se sintieron heladas, no podía negar que se sentía decepcionado de que la persona frente a él no fuera Mhok.

“¿Acaso Mhok te pidió que vinieras a buscar su salario?” preguntó secamente.

“No.” dijo ella negando con la cabeza.

“Mi madre le transfirió su salario ayer.”

“Si, pero Mhok queria que recibieras un regalo, y me pidió que te lo trajera, porque él no podía venir.”

Entonces, Day sintió que le entregaban en la mano una bolsa, y la recibió confundido. La tomó y abrió, la bolsa era grande, y adentro contenía algo suave, de repente, su corazón se sintió aún más culpable. Pensando en la herida que se había provocado en el dedo al golpear su pie en la cocina, le había enviado unas pantuflas. A pesar de que ya no había vuelto a tener ese tipo de accidente, era evidente que Mhok jamás se olvidó de ello.

“¿Qué clase de zapatos son?” preguntó con curiosidad.

“Pez dorado.” Le respondió. “Entonces, si no hay más nada, me iré.”
“Eso es todo lo que Mhok quería que te diera.” La persona en frente de él habló y se giró para marcharse. La confusión en su corazón volvió a surgir.

“Khun Day…” la voz del profesor Aon se escuchó, pero no había nada en sus palabras, pero esto, aun así, provocó que finalmente se decidiera.

“Phojai,” dijo el joven. La persona que se estaba marchando se detuvo, y se giró.

“¿Puedes llevarme con P´Mhok? Tengo asuntos que tratar con él.”

The Last Twilight | Esp TradHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora