"Elias Argentan"
Sus ojos, profundos y llenos de determinación, reflejaban la fuerza interior que siempre la había caracterizado.
Aquellos marrones, tan parecidos a los de Agnes, eran una ventana a la resiliencia de una mujer que había pasado por mucho, me instiló la valentía necesaria para contar la historia de nuestra pequeña Agnes.
Dejé escapar el aire que mantenía cautivo, desviando mi mirada hacia María. Reconocí su rostro de la televisión; ella es la mujer que se sienta frente a aquellos a quienes el mundo percibe como fragmentados, un reflejo de cómo solía ver a las personas que ahora ocupan mi lugar.
Mis pensamientos se perdieron por un momento al notar la expresión de la entrevistadora. Pude discernir en sus ojos una mezcla de compasión e impaciencia. Escuché murmullos provenientes del equipo de producción. La urgencia se apoderó de mí; el tiempo en el programa es efímero.
—Elías, tómate unos minutos para dialogar con tu esposa. Sé que esto es sumamente difícil; solo recuerda nuestra charla; las palabras aflorarán —susurró María, tomando mi mano con empatía.
—¡Descanso de quince minutos! —exclamó a la producción. El estudio se llenó de movimiento; algunos abandonaron sus puestos, otros ajustaban detalles. Lila se levantó del sillón, sosteniendo a la pequeña Agnes, aún envuelta en un sueño apacible. En su rostro, una tranquilidad que la hacía parecer una niña corriente.
La entrevistadora y yo nos incorporamos. Observé a mi esposa y a la productora acercándose. Lila tomó mi mano, y en un intercambio de miradas, comprendimos el lazo que el tiempo y las adversidades habían forjado.
—Señores Argentan, no disponemos de tiempo. El noticiero se emitirá en tres horas, y la postproducción aún está pendiente. No podemos dedicar tiempo a un guion; es preferible que más personas se sumen a la entrevista.
—Entendemos que usted y la señora Argentan estén inquietos, pero mostrar a ambos en pantalla como una familia joven será más identificable para el público.
Las palabras de la productora casi me persuadieron. Miré a Lila; su expresión indicaba un cambio de opinión. Asentí, interpretando su mensaje.
—Está bien, participaremos ambos en la entrevista —declaró Lila a la productora.
—¡Producción! —gritó la mujer, dirigiéndose al personal. Todos los presentes se volvieron hacia ella. —Cambiaremos uno de los sillones individuales por el más grande. Asegúrense de que todo esté listo en diez minutos, y proporcionen un micrófono a la señora Argentan. —El estudio se llenó de actividad.
Se movieron escenografías, cámaras, y un joven se aproximó a Lila para colocarle un micrófono, idéntico al mío.
—Sean honestos y respáldense mutuamente. Abrirse ante las cámaras es complicado, pero es crucial que el mundo conozca su historia y se identifique —María pronunció estas palabras mientras Agnes ya estaba despierta, de pie y sosteniendo la mano de Lila, quien ya llevaba el micrófono.
—Agnes, papá y yo nos alejaremos unos minutos. Siéntate en la silla que ocupábamos antes —Lila señaló el sillón—. Nos verás en todo momento desde ese sillón grande que están moviendo —apuntó hacia el asiento que tres hombres transportaban hacia el lugar donde antes me encontraba.
Agnes se frotó un ojo, negó con la cabeza y se aferró a la pierna de Lila. La pequeña aún temía separarse de nosotros. Desde su regreso hace cuatro días, lo máximo que se distanció de Lila fue para concederle privacidad en el baño. El entorno la asustaba; en el set, había muchos extraños. Incluso cuando ella y Lila intentaron ir al baño, no se separó de su madre.
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EXTRAÑAS
FantasyEn un mundo donde los nacimientos de niños con alteraciones en la sangre perturban las bases de la realidad, surge una historia épica de fuerza, unidad y búsqueda de identidad. EXTRAÑAS se sumerge en la vida de estos niños extraordinarios, que descu...
