—¿Mi hija aun no quiere verme?
—No, Su Majestad, desde ayer no sale de su habitación —respondió la femme viendo a Quintessa.
—Bien, puedes irte —dijo Quintessa.
La femme salió de la oficina, luego de hacer una reverencia, Quintessa suspiro cansada y se levantó de su asiento, acercándose a la ventana, desde ayer Atenea no quiso hablar con ella, y eso le dolía, ella quería disculparse lo antes posible. Sin embargo, quería darle tiempo.
Estaba molesta, y ella lo entendía.
—Su Majestad —dijo uno de los guardias que cuidaban la entrada de la oficina— la señorita Roselight Giovanny pide verla.
—¿La señorita Roselight? ¿Qué necesita? —preguntó Quintessa extrañada por la visita repentina.
—No lo dijo.
—Que pase —dijo Quintessa, a lo que el guardia abrió la puerta y dejo entrar a Roselight, quien llego con una gran sonrisa.
—¡Su Majestad la Emperatriz! ¡Me alegro de verla de nuevo!
—Señorita, que agradable sorpresa, ¿qué la trae por aquí?
—Quería verla, Su Majestad, agradecerle por lo de ayer, no tengo palabras para demostrar cual agradecida estoy —habló Roselight.
—No me agradezcas, querida —dijo Quintessa sin expresión alguna—, ¿quieres algo para tomar?
—Claro, Su Majestad, muchas gracias.
—Siéntate —ofreció señalando un sofá, y luego llamando a un sirviente para que trajera los aperitivos.
Mientras charlaban paso el tiempo, pero su animada charla fue detenida cuando un guardia entro.
—Su Majestad, la Princesa Atenea está aquí.
—¿Mi estrellita? Hazla pasar —ordenó Quintessa feliz. El guardia hizo una reverencia y abrió la puerta dejando entrar a la pequeña femme, quien cambio su rostro al ver a Roselight, pero intento disimular.
—Madre, ¿puedo hablar contigo a solas?
—Princesa, buenos ciclos, estaba en medio de una charla con Su Majestad, ¿es urgente? —preguntó Roselight dejando a todos atónitos. Guardias, sirvientes, damas de compañía y secretarios, todos se miraban indignados y confundidos.
—Claro, mi estrellita, ¿pueden dejarnos solas? —habló Quintessa.
Todos los presentes dijeron sí en unísono mientras salían, sin embargo, Roselight no se movió, la confusión la invadió, y Quintessa se dio cuenta de ello.
—Señorita Roselight, si no es mucha molestia, ¿podría salir? Mi estrellita me necesita.
—P-pero…
—Rosy, necesito hablar con mi madre, por favor —habló Atenea, ella quería sacarla.
Roselight se levantó de golpe y salió totalmente roja de la vergüenza, al salir se encontró con las damas de compañía de la Emperatriz, quienes comenzaron a susurrar.
—¿En serio creyó que Su Majestad la Emperatriz la elegiría a ella antes que a Su Alteza la Princesa Atenea? —susurro una de las damas.
—Es muy ingenua, la Princesa es la prioridad de Su Majestad —dijo otra.
—Es increíble, ¿cree que es tan importante para Su Majestad solo porque ayer habló con ella? —siguió otra.
Los susurros siguieron y siguieron, hasta que Roselight se hartó y se fue, camino por los pasillos mientras en su procesador se repetía la escena, Quintessa echándola de su oficina al momento de ver a Atenea.
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Empire & Kingdom: Imperio ||Transformers||
FanfictionCybertron, hogar de bots que vivían en paz bajo el gobierno y protección del linaje de los Primes. Un Imperio y un Reino, facciones con diferentes visiones del mundo, pero con un solo objetivo... vivir en paz y prosperidad. Así perduró durante muc...
