El palacio estaba sumido en la desesperación, Optimus siempre había sido delicado con temas de salud, pero ahora era más serio, no despertaba, y parecía que solo su mente era lo único vivo en él. Pero tenía extrañas variables.
Quintessa no se apartó de su lado en ningún momento, sosteniendo su mano mientras las suyas temblaban, su pequeño tesoro estaba en esa cama siendo monitoreado, quieto y en silencio.
Con esa calma tan abrasadora que parecía más un juguete inmóvil que su hijo trabajador y serio.
—Debes descansar.
Al volear a la puerta, allí estaba Primus, su conjux.
—No quiero dejarlo. Siento que el hecho de que mi pequeño Prime esté así es culpa mía.
—No es tu culpa, Quintessa.
—No lo niegues. Eso lo hace peor, tú más que nadie sabe que esto no es normal.
—Tampoco puedo sacar conclusiones apresuradas —respondió Primus.
—Tampoco podemos quedarnos viendo sin hacer nada —la voz de Quintessa estaba rota, temblaba como si en cualquier momento ella se desmoronaría—. Siento algo extraño en la spark de Optimus, Primus. No te hagas el que no lo siente.
—Sí, lo siento, pero no quiero indagar más y descubrir algo que nos haga elegir —respondió, su voz casi un susurro.
—Es nuestro pequeño tesoro...
—También es una bomba de tiempo.
Silencio, un doloroso y largo silencio envolvió la habitación. Palabras y pensamientos que se diluían en el aire tenso.
—¿Crees que la princesa Electra esté potenciando algo con su energon oscuro ahora corriendo por sus sistemas? —preguntó Quintessa temblorosa.
—Lo dudo. Aunque... —Primus miró a su hijo por un rato, debatiéndose si hablar— puede que lo haga inconscientemente. El escudo que dejamos en nuestros tres príncipes se ha debilitado, pero en especial el de Optimus... desde que llegó Electra.
Ambos se quedaron en silencio, una oscuridad grande se había infiltrado en la spark de Optimus, y ambos lograban sentirla.
Pero ninguno quería aceptarlo, en su procesador se repetía una y otra vez la promesa de proteger a sus sparklings. Como un disco sin fin, algo en lo que habían fallado miserablemente.
—Daré mi vida por ellos si es necesario —murmuró Quintessa apretando más la mano de Optimus, como si eso fuera la única manera de sentir que aún estaba cuerda.
—Ambos lo haremos.
[...]
—Nea, debes ser fuerte. —susurró Megatron caminando por los pasillos llenos de nobles murmurando, y Atenea al borde de las lágrimas. Todo se estaba poniendo de cabeza, rumores de que el Príncipe Heredero estaba al borde de la muerte se esparcían más y más, y con Megatron tomando el mando los rumores se hacían aun fuertes.
—¿Optimus está bien? —la voz de Atenea era un susurro casi inaudible. Sin fuerza.
—Lo hará. Es terco y debe volver con nosotros —trató de sonar firme, pero incluso su propia voz se escuchaba rota—... sino lo matare yo por dejarnos.
Al llegar a la habitación de Optimus los guardias cerraron la puerta, desde que encontraron a Optimus inconsciente han estado custidiando la entrada.
Atenea al ver a Optimus dormido con Quintessa sollozando y Primus serio, soltó lagrimas, corrió hacia la cama, subiéndose mientras se aferraba a su hermano mayor como si con un abrazo él despertaría y la seguiría regañando por portarse mal.
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Empire & Kingdom: Imperio ||Transformers||
FanfictionCybertron, hogar de bots que vivían en paz bajo el gobierno y protección del linaje de los Primes. Un Imperio y un Reino, facciones con diferentes visiones del mundo, pero con un solo objetivo... vivir en paz y prosperidad. Así perduró durante muc...
