Capitulo 3

22 6 0
                                        

No me podía creer lo que mis ojos estaban viendo cómo era posible que en un mundo tan grande con tantas zonas para vivir ¿¡Porque tenía que vivir a la par de mi casa?!

—¿¡Félix!?— exclamé mientras me acercaba a el—. Que haces aquí?

— Pues llegando a mi casa, no ves?

— ¿Exactamente tenías que ser tu mi vecino?

— Ay enserio? Somos vecinos? Increíble me sorprende tanto me va dar un infarto de la sorpresa—. Dijo en tono sarcástico.

— No te das cuenta? te voy a tener que ver hasta los fines de semana, día y noche que estresante.
Si tal vez lo exageraba un poco pero igual ¿porqué tenía que ser exactamente el?

— Pff por favor ni que viviera en tu casa— hizo una pausa para acercarse más a mi— Tienes que practicar tu manera de darle la bienvenida a las personas Hoffman— susurró en mi oído mientras se retiraba para entrar a su casa.

Me retire y entre a mi casa, lo primero que hice fue echarme al sillón analizando lo que había sucedido sobre todo empecé a analizar lo que el había mencionado, tal vez si lo había tratado muy mal y debí ser más amable...
¿Debí ser más amable? Me pregunte mientras iba hacia la cocina a buscar algo para comer, cuando abrí la alacena vi una harina especial para hacer brownies al verlo pensé en hacerle unos brownies de regalo de bienvenida o de disculpa por haberlo tratado mal, más sin embargo mi lado orgullo me decía que no. Lo pensé, pensé y pensé hasta queme decidí por hacerlos pues ¿No podría ser tan complicado verdad? Iban a dar las 2 cuando empecé a hacerlos.
Mi casa era un desastre, harina por un lado ya tenía una pila de trastes y mi ropa ni hablar. Ya iban a dar las 4:00pm cuando sonó el horno para decirme que mis brownies ya estaban, los saque los desmolde y sabían increíble.
Al parecer el desastre valió la pena. Pensé, mientras iba a buscar un plato para ponerlos y entregárselos a Félix.
Antes de irme decidí cambiar mi ropa y ponerme algo limpio me puse un suéter y un pantalón ancho normal con mis chanclas de tiburón un tanto ridículas pero cómodas que era lo importante, termine y salí de mi casa para ir a la casa de mi nuevo vecino osea Félix. Toque el timbre 3 veces y no abría estaba a punto de irme cuando por fin abrieron y el fue el que abrió por suerte, no quería explicarle a su madre o a su padre porque le llevaba brownies a su hijo.

—Ahora que quieres? Me vas a echar del vecindario?— pronunció.

— Vengo de buena manera— dije indignada—.  Lo pensé y tienes razón fui un tanto grosera entonces te cocine unos brownies en forma de disculpa y bienvenida..

— Rara manera de declararme tu amor— río mientras lo decía.

— Perdón? Para tener 23 años tienes mucha imaginación, en fin toma espero te gusten.

Agarro uno, lo olió y dijo —¿Tienen veneno verdad?

— Que? Es enserio ni siquiera puedes solo agarrarlos sin hacer algún comentario?— dije molesta por su respuesta.

— No, ni siquiera nos  llevamos bien por lo tanto no puedo confiar de alguien a quien apenas conozco y no me agrada— dijo serio.

— Sabes que? Regrésame los brownies eres un tanto malagradecido sabías?

— No te equivoques simplemente usa la lógica Hoffman y si te quieres llevar tus brownies toma todos tuyos— dijo mientras me los entregaba.

Los agarre de mala manera y me retire sin decir nada entre a mi casa y me dirigí a mi habitación molesta por lo que había sucedido anteriormente, simplemente  me eche en la cama puse una serie mientras comía los brownies, agradecí en esos momentos que no los hubiera aceptado pues estaba deliciosos. Al final llegué a la conclusión que por mi paz mental no me convenía seguir interactuando con el y si era cierto que tenía que verlo todos los días pero podía evitar hablarle estaba apunto de dormir cuando escuché la puerta, mi padre había regresado baje y lo saludé.
— Hola pa, que tal te fue?

— Hola hija, todo bien un poco cansado pero bien— dijo echándose al sillón exhausto—. y que me cuentas que tal tu día?

— Básico, hice brownies me sobraron 3 quieres?

— Guárdame los para mañana ahorita solo quiero irme a dormir... Por cierto ya conociste a los nuevos vecinos?

— Si, bueno al hijo, a los señores todavía no y tú?— le respondí de manera seca

— No, solo al joven y me parece simpático estaba hablando hace rato con el afuera

— Simpático? Pff, es el ser más odioso que e podido conocer— dije mientras volteaba los ojos.

— Pues será contigo, ya le habla a todos los vecinos y todos lo aman.

— A vaya que bueno, pero bueno yo me voy a dormir apagas las luces adiós — dije para terminar la conversación.
No me había enojado pero no quería seguir recordando ese dolor de cabeza. Me acosté y apague las luces mientras miraba hacia el techo en la oscuridad abrazando a mi peluche de león, analicé mi día y por último antes de cerrar mis ojos y dormir nuevamente mi último pensamiento fue Félix, no podía entender porque, pues no me agradaba pero no podía sacarlo de mi mente...

Desafiando al destinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora