Profesor Kaine

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La historia pertenece a Sablesilverrain en AO3. Los personajes son de JK (excepto Ruby). La traducción al español es mía. 


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—Mi padre debería estar usando la red Flu en cualquier momento para hablar. Me pregunto qué le hizo cambiar de opinión —reflexionó Draco.

—Tom —Neville respondió—. Date cuenta de que tu padre ahora tiene sospechas sobre lo que te hizo Avery. O lo que casi hizo.

Draco hizo una mueca.

—Realmente no quiero hablar de eso —dijo con aprensión.

—De todos modos, es probable que tu padre lo mencione —Neville le advirtió—. Él sabe que sucedió algo y estoy seguro de que se siente con derecho a saber qué fue.

—Probablemente tengas razón —Draco admitió de mala gana.

La cabeza de Lucius apareció en el fuego.

—¿Draco? —llamó.

Draco se arrodilló frente al fuego en el cojín que Neville había conseguido exactamente para ese propósito. Sabía que Draco y Remus se llamarían por flú con frecuencia, así que les había conseguido cojines a ambos para darles algo sobre lo que arrodillarse además del duro suelo.

—Hola, padre —Draco dijo en voz baja—. Me alegra que hayas decidido reconciliarte conmigo. Nunca tuve la intención de enojarte cuando me emparejé con Neville y Remus. Simplemente estaba asegurando mi propio bienestar de la única manera que parecía disponible —contó, con voz un poco vacilante.

Lucius apretó los labios.

—Espero que sepas que no tenía nada más que tus mejores intereses en mente cuando comencé a buscar una pareja adecuada para ti. Quería que estuvieras con alguien fuerte, con las conexiones necesarias para asegurar que te cuidaran al máximo. Alguien que te protegería ferozmente. Si Severus no fuera un mestizo, le habría pedido que fuera tu compañero.

Draco hizo una mueca.

¡¿Tío Sev?! Pero... pero, ¡es viejo! —protestó. Neville resopló desde el sofá.

—No mayor que Remus —señaló. Draco le lanzó una mirada sucia.

—¡Eso es diferente y lo sabes! —exclamó.

—Mis disculpas. Ignórame —Neville dijo divertido.

Lucius entrecerró los ojos.

—¿Tiene que estar allí? —preguntó.

—No tengo secretos para mi compañero. Confío en que lo entienda, padre. Los omegas siempre deberían confiar en sus Alfas, después de todo, ¿a quién más tenemos? —Draco preguntó simplemente.

—Supongo que tienes razón. Entonces haré las paces con eso. Tom dijo que actuaste de manera extraña cuando sugirió una pena más alta para un Alfa que viola a un Omega no presentado. ¿Hay algo que deba saber? ¿Has tenido problemas con Alfas en la escuela? —preguntó Lucius.

Draco frunció el ceño. Y ahí estaba.

—Tuve... hubo un incidente —admitió. Los ojos de Lucius brillaron.

¿Quién? —siseó—. ¿Quién era y qué hizo exactamente?

Draco se mordió el labio, pero decidió que contárselo a su padre era justo. Merecía saber si su hijo estaba teniendo problemas con sus compañeros de casa.

CruzadaWhere stories live. Discover now