By Sirius
Yo te esperare Severus, el tiempo que sea necesario para volver a enlazar nuestras manos y abrazarnos como lo hacíamos en nuestra juventud. Me alegra tener un reflejo tuyo que siempre me acompaña... nuestro pequeño hijo que ere igual a ti, tenía tus ojos, tu cabello... pero aún así hago todo para que el pequeño tenga el amor suficiente, yo rellenaré el que tú no pudiste.
Otra alternativa en ti.
Me sentía cansado, no recordaba que me doliera tanto el abdomen y tampoco como llegué de mi cómoda cama al asiento del copiloto del carro de Sirius. ¿Acaso estaba en un sueño? Que por favor sea así porque no tengo ganas de ver su rostro, no ahora.
Cuando trate de abrir bien los ojos noté por el espejo que se encontraba mi pequeño niño con su peluche que yo detestaba... fue un regalo de James por su primer cumpleaños, sin ofender ese peluche parecía la pata de una cabra con un poco de brillos.
El pequeño se encontraba dormido como la misma pose que dormía Sirius, de tal palo tal astilla.
Lo raro era no ver a mi esposo en el asiento del piloto, estaba vacío sin ningún alma por ver, pero lo que más me preguntaba era que hacíamos en el carro cuando son las seis de la mañana. No recuerdo que Sirius sea tan madrugador, el flojo se levantaba hasta las dos de la tarde solo para comer y volverse a dormir...Trate de salir del carro en silencio pero el dolor en el abdomen me mataba, sentía que pequeños cuchillos me picaban, que dolor. Escuché un ruido venir de la casa y era Sirius con un par de mantas gruesas para el frío, parece que el objetivo estaba listo pero yo seguía sin entender. Primero guardo unas cosas en el maletero para luego meterse en el carro, me veía con una sonrisa... sonrisa que no me gustaba para nada.
— ¿Qué tal despiertas Sevi? Lamento por arrastrarte temprano pero tenemos que ir a la fiesta de mi familia y debemos llegar antes de las una.
— Orión, la casa de tus padres queda muy cerca, no sé porque me despiertas a esta maldita hora pero te ordeno que me vayas a dejar donde me encontraste.
— ¡Severus! No me regañes más... sabes que me vuelvo sensible cuando usas mi segundo nombre. ¡Das mas miedo que el peluche del niño!
— ¿Me dices monstruo?
— ¿Qué... no...
— Orión...
— ¡Está bien! Solo quería dejar al niño donde mis padres para pasar un rato contigo a solas... han pasó casi dos meses de no salir juntos porque estamos ocupados en el niño. — Señalaba con su cabeza al pequeño que dormía como si le hubieran exorcizado... la verdad era algo bueno, un tiempo en pareja hace bien.
Pasaron menos de treinta minutos y yo seguía con sueño, tenía que aprovechar este tiempo de navidad ya que tengo mucho trabajo enseñándoles a niños irritantes y con Sirius es el doble.
Llegando a la casa de los Black pude presenciar buenas vibras, ¿de que? De tiempo libre, por fin.
Sirius bajo al pequeño y me ayudó un poco a mi ya que sentía que se me abría el abdomen... Saludé a mis suegros pero no se encontraba Regulus, probablemente esté en sus "viajes" mentales. Dejamos al pequeño Severus contento de estar con sus abuelos, le había susurrado algo antes de que entrara. Me voy a reír cuando nos llevemos al niño y me diga "Papi Sev, moleste a mi tío Reg todo el día como me lo pediste. ¡Fue divertido!"Tardamos como tres horas en el carro por culpa de Sirius ya que se le había olvidado algo y además, se había quedado sin gasolina... ¡y todavía faltaban dos horas más de viaje! No es divertido salir con Sirius... no cuando no estoy quejándome de todo. Finalmente llegamos, era una cabaña de lujo... demasiada lujosa para ser una cabaña. Antes de entrar me fui a unos árboles con la excusa de observar algo, pero era mentira, fui a vomitar... no sabía si era por comer mucho o por estar mareado por el viaje, pero definitivamente no era ninguna de las dos; ni siquiera había comido algo antes de salir y tampoco me mareaba en los viajes, eso significaba algo...
— ¡Severus! ¡Mira como enciendo la chimenea! ¡Es divertido!
— ¡Ya voy!
Me acomode la camisa ya que hacía demasiado frío, pero no me molesta mucho, y pensándolo bien... no tenía ganas de caminar.
— ¡Sirius! ¿Me ayudas? Necesito que me cargues, siento que voy a desmayarme... — Y era verdad, me sentía aturdido. Solo faltaba que el idiota me haya dejado... ¡¿qué?!
Me había sentado en el sofá algo reprimido y ver esa comida en la mesa dime daba asco... quería volver a vomitar pero no sabía dónde se encontraba el baño y no quería que Sirius de preocupara, ya había hecho mucho y no quería estresarlo más... Me tape la boca cerrando fuerte los ojos para no pensar en comida o tocarla.
— Sirius... creo que... — Hice un gesto de asco y me levanté rápido para salir de la cabaña pero los brazos de Sirius me detuvieron y me calmé un poco. — Embarazado...
— ¿Embarazo? ¿Lo estás? ¡¿Lo estás?! — Me abrazo fuerte casi dejándome sin respirar para luego ahogarme en besos, que excitante... bueno eso no va ahorita.
— No estoy seguro... ¿estás feliz si?
— ¡Por supuesto! Lo presentía con mis manos... con los dedos y con la lengua... soy demasiado listo.
— Bueno... no queda otra alternativa que ir a chequearme...
— Otra alternativa en ti... si pudiera escoger entre tú o yo... mil veces escogería a Malfoy.
— Ridículo.
Fin con otra alternativa. Besito.

ESTÁS LEYENDO
𝐎𝐭𝐫𝐚 𝐚𝐥𝐭𝐞𝐫𝐧𝐚𝐭𝐢𝐯𝐚 𝐞𝐧 𝐭𝐢
Science Fiction¿Qué pasaría si? Severus Snape es un chico el cual recibe maltrato físico y mental en toda su vida hasta llegar en hacerle bromas pesadas para el, algunas causándole la muerte o dejándole una nueva trauma en su vida. Solo se junta con pocas personas...