Un granjero bastante callado se ha mudado a el Pueblo pelícano, concretamente a la granja que le dejó como herencia su abuelo.
El granjero decide conocer a sus nuevos vecinos pero nunca pensó que alguien viviría en la playa hasta que uno de sus anim...
Elliott terminó de escribir y tomó la botella de leche que le había dado el granjero hace unas horas, recordó como el granjero fue desinteresado y le regaló el producto, en serio amaba a ese muchacho...
A la mañana siguiente, el escritor no había dormido nada como de costumbre, solo estaba bebiendo la leche directamente de la botella, no le importaba nada. Se arregló y caminó hacía la plaza del pueblo, quería ir a ver a Leah, su mejor amiga hasta que escuchó algo.
-No he visto al granjero desde la mañana de ayer... Siempre viene a visitar a mis hijos pero hoy no lo hizo... Sam dijo que tampoco estaba en su granja... -Dijo Jodi, con una expresión preocupada.
-Pierre y yo tampoco lo hemos visto desde ayer... Ya sabes que siempre pasa a la plaza y al negocio. -Respondió Caroline.
Esto llamó la atención de Elliott, él había visto a Y/N ayer... Pero tampoco lo vio en la playa y ya eran las 12, normalmente a esa hora recogía las cosas de sus trampas para cangrejos. El escritor decidió cambiar de planes y caminar hacía la granja de Y/N.
Al llegar, pudo ver aun grupo de otros hombres, Sebastián, Sam y Shane, quienes buscaban desesperados algo o a alguien.
-¿Puedo... Ayudarlos en algo? -Dijo el escritor, al cual todos miraron al momento de escuchar el sonido de su voz.
-¿Qué te impor- -Sebastián y Shane fueron interrumpidos por Sam.
-Estamos buscando a Y/N... No lo hemos visto en todo el día... -Samson desvió la mirada.
Elliott se quedó en silencio, tratando de recordar alguna pista que les diera el resultado de paradero del agricultor.
-¡Las minas! -Elliott recordó, había visto al agricultor por el rabillo del ojo poner su pico en su hombro así que lo más lógico sería buscar ahí.
El grupo empezó a correr hacía las montañas, entrando a las minas. Los cuatro hombres lo buscaron y lo encontraron no muy lejos de la entrada, Sam fue quien lo encontró.
-¡Hey! ¡Aquí está, lo encontré! -Sam revisó el pulso de hombre más bajo en el suelo, estaba estable y también respiraba bien, probablemente solo se desmayó.
-Deberíamos llevarlo con Harvey... -Los cuatro asintieron. Elliott se adelantó y tomó al granjero en sus brazos, tenía un par de heridas en todo el cuerpo pero nada aparentemente grave a la vista. Él abrazó al chico contra su pecho, extremadamente preocupado por él. Los demás los miraron con pesar, también preocupados por el granjero.
Ellos caminaron hacía el hospital, siendo atendidos por Maru y luego por Harvey.
-No está tan mal pero debe descansar, tiene un esguince en el pie izquierdo de primer grado y varías cortadas en brazos y piernas, supongo que hubo un derrumbe en las minas e intentó huir, se desmayó por cansancio. -Harvey explicó antes de retirarse. Elliott entró a ver al granjero, el cuál aún estaba inconsciente. El escritor se sentó en una silla al lado de la camilla.
-Por favor... Debes de estar bien... Despierta... -Elliott tomó la mano del joven entre la suya y enterró su rostro en el pecho del más joven. A pesar de lo que dijo Harvey, aún estaba nervioso, el granjero no despertaba y eso lo hacía sentir miedo. Elliott se quedó con él toda la noche, siempre sosteniendo su mano en todo momento.
-Por favor... Abre los ojos... -El pelirrojo murmuró, ya un poco cansado por el sueño. Él poco tiempo después cayó dormido.
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La noche pasó con tranquilidad, los dos hombres estaban dormidos... El granjero recuperó la conciencia a mitad de la noche, mirando a su alrededor oscuro y moviéndose ligeramente, aún adolorido. Él notó quién estaba junto a él, sonriendo. El joven abrazó la cara del pelirrojo contra su pecho, que este estuviera tan preocupado por él le calentaba el corazón.
-Gracias... -El chico soltó una pequeña risita y volvió a cerrar los ojos.
Afortunadamente, se tenían unos a los otros, estaban seguros, no necesitaban a nadie más... Eran uno solo...