Las listas de los que habían pasado las evaluaciones y aceptados al ejército están colgadas en un pizarrón provisional.
Mori haciéndose de espacio para llegar al frente y buscar su nombre, cuando logró ver las listas se limitó a sonreír.
—¡Aqui estás!— Mori habia entrado a la oficina de Fukuzawa, llena de papeles.
—¿Ya viste la lista? —Fukuzawa levanto la vista y después miro el papel en mano.
—Precisamente por eso estoy aquí, estoy dentro del ejército y todo gracias a ti.
—No traicione mis creencias y si estas dentro es porque cubriste lo necesario. —Fukuzawa dejo de mirar sus papeles y puso su atención al omega frente a él.—Quizas en lugar de un gracias sea un adiós
Mori se mordió el labio inferior —Una buena despedida, ¿qué te gustaría?
—¿Podrías solo sentarte en mi regazo un momento?
—¿Estas algo melancólico hoy?— dijo acercándose a Fukuzawa —Puedo animarte —tomo asiento en las piernas de Fukuzawa y lo beso.
La lengua de Mori acariciaba la otra suavemente pero no tenía la respuesta que buscaba —¿Qué pasa?, ¿te aburriste de mí?—enarco la ceja con molestia.
—No es eso, estoy preparando todo para irme.
—¿Qué te preocupa? —Mori observo los papeles —Sabes, quizás pueda ayudarte. Me encantaría tener sexo contigo pero no cuando estás asi. Dime cuál es el problema.
—La razón por la que me enviaron aquí es porque no supe acatar órdenes, no realice bien mi última misión y comprometí la seguridad de mis compañeros, no pude trabajar en equipo.
Mori escucho esto sin dejar de ver el papel frente a él, era la ficha de información de Fukuzawa, era claro que tenía que volver a sus misiones.
—Me gusta escuchar que eres un rebelde que se salta las órdenes —tomo el rostro de Fukuzawa —Pero ¿te preocupa volver a cometer el mismo error?
El silencio de Fukuzawa confirmo.
—Llevame contigo
Fukuzawa lo miro confundido —Puedes culparme si no quieres seguir alguna orden, di que por mi hubo un cambio de planes. Y si no tienes la confianza en otros para realizar trabajos en equipo, me tendrás ahi.
Fukuzawa se quedo sin palabras
—¿No confías en mi?
—¿Tú confías en mi?
Mori sonrió —¿Crees que dejaría que cualquiera me hiciera lo que tu? , me ofendes.
Fukuzawa lo beso —Tampoco me agrada la idea de que alguien más lo hiciera
—Lo sé —volvió a acomodarse en las piernas de Fukuzawa —¿Entonces continuamos donde lo dejamos? Ya te di unas buena solución, ¿no merezco un "gracias "?
Fukuzawa sonrió.
Los papeles terminaron en el suelo y el escritorio fue el soporte de su "despedida".
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¿Corto pero bonito? Quería algo más confortable ¿?
Gracias por leer
n.n
