Reviso mis maletas, repaso la ropa que dispongo, la ropa interior roja, verde, azul, negra y blanca y una que otra en color hueso...alzo los blusones con encajes morado. El morado no es un color que me guste pero al ver estos diseños me gustaron. Cepillos, perfumes, maquillaje...también mis cremas, protector...mis bikinis. Aquí tengo lo que necesito.
Ropa para el calor, para el frio y de gala. Vuelvo a repasar todo minuciosamente y cuando compruebo que esta completo me acuesto para dormirme temprano, no soy de pasar los detalles que es donde se esconde el diablo. Zarpo a las diez de la mañana y no quiero desvelarme.
Cambio la radio, las noticias de la guerra del Líbano zumban mis oídos. Me interesan las noticias siempre y cuando pueda hacer algo al respecto, de lo contrario son una perdida de tiempo.
Las gotas de lluvia caen en mi parabrisas, presiono el botón que limpia las grandes gotas que tintinean. Es extraño que llueva en Julio y acelero el Peugeot 207 que ha sido mi aliado desde que le compre, aun conserva el olor a nuevo e inhalo su olor mientras paso el cambio y parqueo mi coche en la tienda de muebles para oficina que hay cerca del puerto, retoco mi maquillaje y mis labios pintados de rojo fuego.
Saco las dos maletas del maletero y le doy forma a mis ondulados rizos con mis dedos, coloco el elegante sombrero sobre mi cabello marrón, y muevo mis pies sonriendo, el sol ya salió y puedo contemplar el puerto. Recibo la ayuda de los encargados y me detengo a mirar el crucero de lujo que me estoy pagando. Es grande. Una pequeña fortuna, pero trabajo para algo, no?
La brisa de mar de pronto revoletea mi vestido de verano largo verde lima y me vuela el sombrero que se arrastra...
–Precioso no...–muevo mis cómodas sandalias para tomar el sombrero que se detiene en los pies del hombre que, de abajo para arriba estudio sutil cuando recoge mi sombrero.
–Dama – lo extiende a mi.
–Gracias, la brisa me lo arrebato.
–También lo vi.
Hago un gesto de agradecimiento y doy unos pasos para subir la escaleras del crucero.
–Me llamo Adelbert Weber – se acerca pidiendo mi mano con la suya. –Permítame ayudarle.
Su corte de cabello peinado hacia atrás le da un aire de señor, poder, sus rasgos son muy masculinos a pesar de no tener ni la mas mínima imperfección en su rostro. El traje verde musgo le entalla, posee buen cuerpo, ni la tela del traje ni la elegancia que desprende pueden esconderlo.
–Espero no importunarle.
–Sueño lo contrario.
No hay sonrisa, tampoco sonrío aunque le doy mi mano. Subimos las escaleras que también abordan los demás pasajeros.
–Donde estarás alojada?
–En una de las zonas VIP, en la proa.
–El destino nos quiere unidos, seremos vecinos.
Emana un perfume muy suave pero muy caro. Juntos tomamos el ascensor para nuestra zona. El lujo de este crucero pondría a mal pensar a cualquier persona.
–Una copa antes de que entre a su cuarto?
Muestra el camino, la escalera de caracol brilla del material metálico y los eslabones parecen de cristal con escarchas doradas. Acepto y empiezo a caminar un piso abajo, el bar tiene mesas cuadradas pequeñas y sillones rojos altos. Me saca el sillón mientras pregunta que me trae.
–Champaña. Fría.
– Buena elección a pesar de la hora.
–La hora es perfecta.
Los rayos de sol se cuelan por las gruesas ventanas. Presiento que mis vacaciones será fuera de lo común.
–Aquí tiene – sus dedos fríos rozan los míos al pasarme la fina copa. Sus ojos mieles claros no podrían acoplar mejor con su cabello negro, es un galán, un búho oscuro.
–La verdad esta en tus ojos – no me resisto a decirlo.
– Tus ojos marrones tampoco mienten.
Inclinamos las copas a nuestros labios sin apartar la mirada uno del otro.
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Hasta otro capitulo ReadersHIT
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Seven Sins
Short StoryUn viaje, una historia y siete posibilidades. Un viaje que marca el inicio de todo, una historia que cuenta la protagonista y siete posibilidades que abren camino a siete destinos.
