Aquel primer día del entrenamiento se tornó eterno para el inexperto cazador, apoyado por sus demonios y la navaja que traía apenas era capaz de responder ante las rápidas y duras arremetidas de Kishibe, golpe tras golpe, herida tras herida solo reflejaban la profunda motivación de Koji de seguir con vida. Cuando el sol fue remplazado por la luna Kishibe decidió que había sido suficiente, su nuevo perro se había ganado un día más de vida; ambos hombres dieron un último careo, Koji se encontraba exhausto casi en shock por el dolor con sus dos demonios al lado temeroso de que fuera una falsa alarma, en cambio, Kishibe no mostraba más que un leve cansancio y una sola herida en el hombro producto de las garras del demonio paloma.
—Mañana a la misma hora, te veré en tu casa —Clamo Kishibe dando media vuelta y marchándose con calma, dejando al joven solo con sus pensamientos.
—¿Están bien? Tranquilos la regeneración es lenta, pero no se agobien —Exclamo Koji con inseguridad al ver al demonio paloma sin un ala y al demonio perro con medio cuerpo destrozado, ofreciendo un poco de su sangre a cada uno para que pudieran sanar mejor.
—Ese mocoso no solo tiene conocimientos básicos sobre los demonios, sino que también parece preocuparse por ellos, es un bicho raro —Pensó Kishibe que aun estando lejos fue capaz de escuchar las palabras de Koji, volteando para verlo de reojo y darse cuenta que ofrecía su sangre a los dos demonios como si nada, a pesar de que estos se regenerarían de todas formas después de un rato.
La rutina de entrenamiento se mantuvo intacta por casi dos semanas, desde el mediodía hasta el anochecer Kishibe se dedicaba a torturar al novato sin mostrar ninguna clase de escrúpulos, viendo como de a poco no solo sus estrategias y cualidades físicas iban en aumento, sino que su umbral del dolor se elevaba logrando mantenerse en pie a pesar de que sus súbditos eran destrozados una y otra vez.
—Buen trabajo como siempre, mañana tendremos nuestra primera misión de verdad, así que te quiero puntual —Dijo Kishibe observando a un Koji desplomado sobre el demonio paloma, levantando su pulgar como respuesta al no ser capaz de hacer nada más.
—Trata de dormir bien y comer cosas con mucho hierro, si ya vas a convertirte en un dispensador de sangre al menos vuélvete uno de calidad —Continuo Kishibe con asco al observar al demonio perro lamer la sangre fresca de la cara del novato, subiéndose sobre el para irse volando del lugar.
Cuando Koji se marchó Kishibe igualmente emprendió rumbo lejos del cementerio, caminando por las calles bebiendo y pensando mierdas banales, no fue hasta que un semáforo lo hizo detenerse en una esquina siendo interceptado por Makima.
—Koji ha avanzado bastante ¿No le parece? A estas alturas es el segundo más fuerte de la primera división —Dijo Makima con un su característico semblante sereno comenzando a seguir al viejo cazador por las calles.
—Pues tomando en cuenta de que en esa división somos solos él y yo tienes toda la razón —Contesto Kishibe entre tragos no dándole mayor importancia a la mujer que caminaba a su lado.
—Tengo grandes planes para él, podría ser un comodín excelente contra el demonio de las armas —Comento Makima exudando un fingido entusiasmo.
—No tendría muchas esperanzas, viendo como es será un milagro que viva más de dos meses —Replico Kishibe con los ojos centrados en la acera vacía.
—Eso está por verse, la misión de mañana demostrara de que esta hecho —Clamo Makima antes de dar la vuelta en una esquina y desaparecer entre la tenue luz que iluminaba la ciudad a esas horas, dejando a Kishibe con la duda de que tendrá de especial el mocoso como para que Makima le prestara tanta atención.
Al día siguiente los dos hombres se dirigieron a su misión, llegando a un edificio de apartamentos ubicado en uno de los peores barrios de Tokio, el clima húmedo y las calles casi desiertas no ayudaban a mejorar el ya de por si horrible ambiente.
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Chainsaw Man: El heroe que nadie pidio ni necesitaba
FanficEn un mundo lleno de crueldad, demonios y sangre los únicos que pueden sobrevivir son aquellos los suficientemente dementes para enfrentarse a la vida sin importar los motivos o las consecuencias; no hay lugar para los "héroes"; o eso se creía hasta...