adiestrado

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Damian miraba al techo, pensando en su pasado, el era las mismas personas que Jon veía como repugnantes... Sentía sus manos calientes, como si se estuvieran quemando, se levantó de su canal dirigiéndose al baño. Se quedó viendo a su reflejo un buen tiempo, no se veía de otra manera que no fuera un monstruo... Lavó sus manos con delicadeza y con agua muy fría, para también lavar su cara, se sentía algo abrumando, tener a alguien tan inocente como Jon a su lado era pesado, durante toda su vida convivió con gente que inevitablemente había manchado sus manos de sangre, incluso su padre había llegado a matar a persona, indirecta o directamente, pero Jon era diferente, era pura luz... Y Damian no tenía nada más que miedo hacia que esa bella luz de color cielo se manchara de rojo...

Damian tenía algo de hambre, ya que había durado unas buenas horas solo pensando. Bajó a la cocina, bajando con algo de esfuerzo unas galletas que estaban en la alacena, tomando algo de leche de almendras.

-¿Joven amo?.

-¿Pennyworth? ¿Que haces despierto tan tarde?.

-Ya iba a dormir, solo que su padre me necesitaba... -El viejo hombre se quedó viendo al chico, quien solo seguía pensando mientras comía sus galletas -¿Que pasa joven Damián.

-No es nada...

Un silencio reinó por un buen rato, mientras se escuchaba como crujían las galletas en los dientes del joven.

-Me siento mal, Alfred...

-¿Que le pasa...?.

-Es Jon...

-¿Acaso le molesta tanto la presencia del joven en su vida?.

-No es eso... Es que... El es tan... AHHH -El joven se notaba claramente frustrado.

-¿"Tan" que?.

-... Bueno... El es tan bueno Alfred, es inocente, es gentil, no tiene sangre en sus manos, ¡sangre inocente! El está tan lleno de vida... Tiene tanta luz y yo... Estoy abrumado... Estar en el mundo de los héroes... No es bueno, somos gente que sacrifica su vida, sus valores, sacrifica todo lo que tiene por gente común... Muchas veces gente basura... Pero el... No ve eso, solo piensa que hará el bien, no piensa que algún día, un villano hará algo... Cómo... Cómo lo que pasó con Todd... Es un niño...

-... Pues joven Damián... Usted también es solo un niño.

-¡Es muy distinto! Yo se los debo.

-Usted no le debe nada a nadie.

-¡NO MIENTAS! -Damian tenía sus ojos ligeramente brillantes, no quería llorar.

-... Se que se siente mal... Joven Damián... Pero usted no debe nada a nadie... Usted también es un niño... Usted también es joven... Comprendo su dolor, su frustración al sentir que le debe algo al mundo... Pero no es así... Usted cambió... Mejoró, usted es un héroe...

Damian a este punto estaba llorando mientras comía su galleta, se sentía como un bebé... Tan estúpido... El joven se acercó a su mayor domo... Dándole un abrazo.

-Gracias Alfred... Te quiero mucho... -Damian lloraba, abrazando a su mayor domo, mientras este le acariciaba su cabello.

-... Y yo a usted... Joven amo.

Damian se quedó solo en la cocina, ya que el le pidió a Alfred que se fuera a dormir, en lo que el terminaba sus galletas, mientras el mayor domo subía las escaleras se encontró con una mirada azúl al lado de las antes dichas escaleras.

-Joven Jon... ¿Por qué sigue despierto?.

-... -Jon no respondía, solo veía a la nada... Hasta que empezó a llorar, su rostro no tenía expresión alguna... Solo sus ojos se volvían cataratas -Escuche todo...

-Lamento que escuchara joven j-

El joven empezó a sollozar, está vez su cara reflejaba su incredulidad y tristeza, intentando secarla y taparla con sus mangas

-No se sienta mal por el joven amo... El es fuerte como el diamante... No se rompe fácil...

-Si... Lo se -El joven solo caminó hacia el cuarto del mayor, sintiendo un gran nudo en su garganta...

El joven estaba muy rojo, sus cachetes estaban hinchados y el mayor domo sonreía ante la luz del niño... El era el único que comprendía lo que los demás no... Que eran solo niños...

A comparación de Bruce, Alfred sabía lo que era tratar con niños con una niñez pesada, una niñez no merecida pero otorgada, como si dios les hubiera dado la espalda, Alfred había tratado no solo con Dick, Jason, Tim y Damian, si no también con el mismo Bruce, el vió el sufrimiento en los ojos de un joven niño de ojos de zafiro, vió como ese niño se hacía más pálido al ni siquiera ver el sol, vió como se llenaba sus manos de sangre, como su salud mental y física solo iba en decadencia... Vió el descenso de un gran hombre por pura venganza y dolor...

Jon, por otro lado, se había acostado, tapándose casi completamente con las suaves sábanas de su amigo, soltando su aroma... Su padre nunca le contó el pasado de su amigo... Solo mencionó que era algo... Problemático... Pero nunca supo quién era Damián... No hasta ahora.

De repente se escuchó como la puerta de abría y como un ligero peso se hacía presente en la cama.

-¿Jon...? ¿Sigues despierto?.

El joven no reaccionó, ni siquiera sabía el por qué... Solo se quedó callado...

-¿Estás despierto? -Al no recibir respuesta solo se arropó, dándole la espalda al joven... -Lo siento Jon...






Caramelo AmargoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora