32. Esen.

987 105 6
                                    

Capítulo con contenido sexual explícito.

Constantino esperaba en la habitación contigua, la suya, mientras Erin y yo estábamos en mi habitación

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Constantino esperaba en la habitación contigua, la suya, mientras Erin y yo estábamos en mi habitación.
Ella terminaba de acomodar los instrumentos en la bandeja, guardar las cosas en su maleta.

Le había colocado el suero a Constantino, quizás ya sería el tiempo de sacarlo, mientras ella terminaba de guardar sus herramientas.

──Creí que Eliseo era el padre de Cassiel ──No supe cómo empezar por todas las preguntas que tenía.

──No, es como… lo escuchaste, supongo que no fue la primera familia a la que Eliseo le hizo eso, Cassiel solo fue afortunado.

La miré con extrañeza, supuse que ella leyó la pregunta en mi rostro.

──Nací como vampira, mis padres son gente de la Vieja Alianza, ahí los vampiros pueden y de hecho tienen bastantes hijos… Supongo que era tiempo para que vieran a Senylia como su nueva colonia.

──Ellos no necesitan esta ciudad.

──Pero sí las gex ──explicó──. Los humanos allá mueren rápido, por enfermedades, malos tratos, incluso los que tienen ciudades para ellos.

»Creo que Eliseo Karravarath les ofreció un negocio más rentable, ellos viven lejos de la tecnología y la ciencia, creen que eso pervierte a los humanos y los inclina a rebelarse.

──¿Entonces? ──insistí.

Erin se detuvo a medio camino de guardar una caja de gasas sin abrir.

──De aprobarse lo que quiere Eliseo, Senylia sería el nuevo paraíso para ellos. Podría exportarlos como carne, ganado, crías.

──¿Cómo podría…?

No vivíamos en el sistema más equilibrado, pero existían consensos básicos, los vampiros senylianos podían tener donantes, pero  no podía verlos comiendo carne humana como en algún relato de terror de un día a otro.

──No conoces cómo es la vida en la Alianza ──zanjó Erin──, deberías hacerlo antes de entender la dimensión de esto.

Un escalofrío subió por mi columna.

Eliseo nunca había visto a su familia, a sus hijos, como iguales, experimentaba con sirvientes bajo la nariz de toda la ciudad, ¿quién iba a ponerle freno en una sociedad donde su odio no estuviera solo permitido sino respaldado?

──No dejaremos que pase ──aseguró Erin, pareció leer los derroteros de mis pensamientos──. Quédate con él si quieres, diez litros serán suficientes para mantenerlo estable una semana fácil, pero está bien si quieres cuidarlo.

Asentí, aunque antes de que se fuera, no pude aplastar la necesidad de preguntar.

──¿Crees que Feriza esté bien?

Vástagos del rey Donde viven las historias. Descúbrelo ahora