Cap. 6

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Toda la mañana había transcurrido normal exceptuando que el ambiente se notaba raro por el hecho de que iban a desterrar a Ben.

Me había pasado toda la mañana en mi puesto de mediquera intentando distraerme con el trabajo pero claramente no lo había conseguido, creo que en mi interior quería pensar un rato a solas sobre lo que estaba apunto de pasar, a quien quiero engañar, eso era justo lo que quería. Las puertas de la pequeña cabaña se abrieron poco a poco provocandome algo de curiosidad, pero al ver a Gally en la puerta se me quitó enseguida.

Gally: Hola.

Halley: Hola -continué con mi trabajo.

Gally: Cómo estás? Llevas toda la mañana desaparecida.

Halley: Si, perdona, quería aclarar mis pensamientos.

Gally: Está bien, no pasa nada -se quedó en silencio pero poco después lo rompió- que haces?

Halley: Pues estoy ordenando, está hecho un desastre.

Gally: No creo que eso te importe mucho.

Halley: No, pero quiero distraerme.

Gally: Parece que no lo estás consiguiendo.

Halley: La verdad, no, pero no quería molestaros con mis tonterías.

Gally: Nunca nos molestarías, te queremos demasiado.

Tras una charla sentimental con mi hermano, que sinceramente no llevó a ninguna parte, aunque me sirvió bastante para desahogarme, llegó la hora del destierro de Ben, mi osito de peluche, uno de mis mejores amigos.

..........................

Ya estábamos todos en una de las puertas del laberinto y estaban a punto de cerrarse. Esperábamos a que Minho llegara con Ben, que estaba mucho peor de lo que yo recordaba. una vez llegaron Ben se puso a resistirse, pero no tenía ni la mitad de la fuerza que tiene Minho, por lo tanto eran intentos inútiles. Ben empezó a gritar algunos nombres y a pedir que se redimieran, que él no quiso hacerlo.

Alby avisó a los encargados para que bajaran los palos y poder empujar a Ben. Yo mientras estaba con Minho, que ya se había apartado del círculo que los clarianos habían hecho alrededor de Ben, mientras intentaba no mirar a mi amigo para que no ponerme a llorar, algo que no conseguí, pues segundos después ya me encontraba abrazada a Minho llorando mientras él se encargaba de que yo no mirara.

............................

Pasó el día y ya era de noche y hora de dormir, la verdad es que había estado deprimida casi toda la tarde, menos cuando cruzaba palabras con alguno de mis amigos, en las comidas y poco más, pues estuve casi todo el día en el trabajo, intentando aislarme de todos.

Me tumbé en la cama de Newt mientras él estaba comprobando que todos estuvieran en sus hamacas junto con Alby.

-Hola -dijo Newt una vez entró a la cabaña.

-Hola.

-Qué tal lo llevas? -preguntó preocupado.

-Bueno, podría ser peor, pero lo llevo mal.

-Escucha -Newt se sentó a mi lado en la cama- se que te duele, a mi también, pero lo que más le gustaba a Ben de ti era tu felicidad, y si pierdes eso, él se decepcionaría mucho. No decepciones a tu amigo.

-Está bien -suspiré- supongo que tienes razón.

-Ya lo sé, doy buenos consejos aunque no lo creas -comentó Newt, aún con un tono suave.

-Te quiero -admití mirándole a los ojos, esperando una respuesta.

-Y yo a ti, más que a nada -acordó Newt provocandome una pequeña sonrisa, para luego besarme.

Nos tumbamos en la cama, los dos felices por haber admitido lo que llevábamos tanto tiempo escondiendo el uno del otro y nos dormimos enseguida, como hacíamos últimamente.

...................................

A la mañana siguiente nos despertamos más pronto de lo habitual, pues acompañaría a Minho y Alby a un paseo por el laberinto, o por lo menos hasta cierto punto. Los chicos iban a buscar a Ben, y yo no me sentía lo suficientemente preparada como para verle muerto, así que me separaría de ellos en algún momento.

Nos despedimos de Newt y entramos al laberinto. No mucho después me separé de mis amigos y fui por otro de los pasillos buscando algo nuevo, pero como de costumbre todo estaba igual. Cuando decidí volver al claro, me encontré con un lacerador, mi peor pesadilla. Me quedé paralizada sin saber que hacer hasta que el bicho empezó a moverse, esa fue mi señal para salir corriendo de allí.

-Otra vez no por favor -suplicaba en voz alta, no con tanto miedo como imaginaba, bastante segura de lo que estaba haciendo.

Corrí por todo el laberinto, hasta que llegué a unas enredaderas, subí por ellas hasta arriba del todo y seguí corriendo por la parte superior de las paredes del laberinto, hasta que me quedé sin muro para seguir corriendo. El lacerador estaba a punto de pillarme así que salte hasta caer al suelo apoyando una rodilla en el suelo, menos mal que el muro por el que iba no era de los más altos, pues si hubiera sido así, seguramente hubiera muerto.

Me arañaba la cara, los brazos y las piernas al rozarme con la hiedra, pero en ese momento no me importaba absolutamente nada, o por lo menos hasta que el lacerador desapareció de mi vista. Decidí relajar un poco mi ritmo y dirigirme al claro como tenía intención desde un principio.

Crucé las puertas y fui directa hacía donde suponía que estaría Newt, que estaba más cerca que la zona de trabajo de Gally. Al verle corrí más rápido y cuando él me vio se fue acercando poco a poco, algo preocupado y confundido. Le abracé nada más entrar en contacto con Newt mientras él me decía que estaba bien y que le contara lo que me había pasado.

-Había un lacerador y me seguía, y-y... -dije con miedo y nerviosa.

-Eh, eh, está bien, estás a salvo -me tranquilizó Newt.

-Ya, pero Minho y Alby siguen allí, y si les ataca? -me preocupé.

-Tranquila, saben apañárselas, estarán bien -dijo seguro- ahora vamos a la enfermería a que te curen.

Bastante tiempo después, cuando ya estaba curada con tiritas por todas partes, y cuando las puertas del laberinto estaban a punto de cerrarse, todos esperábamos bajo un tejado mientras llovía, a que Minho y Alby llegaran.

Cuando dejó de llover hicimos un corro alrededor de una de las puertas. Ya quedaban pocos minutos para que las puertas se cerraran y mis amigos no habían llegado todavía al claro, todos estábamos muy preocupados.

-Venga, no podemos enviar a nadie para buscarlos? -preguntó Thomas desesperado.

-Va en contra de las reglas, o consiguen volver o nada -contesta Gally sin quitar la vista del laberinto.

-No podemos perder a nadie más -recalca Newt dándole explicaciones a Thomas sobre por qué no mandábamos a nadie.

Las puertas se cerraban,nadie tenía muchas esperanzas de que llegaran a tiempo, pero contra todo pronóstico, los dos chicos aparecieron al final des pasillo sorprendiéndonos a todos y haciéndonos darnos cuenta de que algo le había pasado a Alby. Los demás clarianos empezaron a gritar a Minho para que corriera y dejara a Alby, pero a quien vamos a engañar, sabíamos que no lo iba a hacer. Cogí de la mano a Newt y la apreté preocupada, recibiendo un apretón por su parte.

-No van a llegar -confirmó Newt.

Y cuando menos lo esperábamos, cuando ya era imposible que llegaran a cruzar, fue Thomas el que se arriesgó y cruzó las puertas casi quedándose aplastado asombrando a cada uno de nosotros a la vez que asustándonos un poco, pues solo yo había sobrevivido una noche en el laberinto, y no sabía ni como lo había hecho, suerte supongo.

RUNNING FOR YOU || NewtDonde viven las historias. Descúbrelo ahora