cap 4 -Moretones

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EN LA SUBASTA

Presentador: —A continuación, presentamos al omega número 14... Hwang Yoon Gu, 17 años. Iniciamos la subasta en 600 dólares. ¿Quién da más?

X1: —¡900 dólares!

X2: —¡1,000 dólares!

X5: —¡1,500! —gritó un hombre desde el fondo con voz ronca y mirada depredadora.

X4: —¡1,950!

Ya se empezaba a tornar seria la cosa. La cantidad mínima para una noche solía ser de 2,010 dólares. Nada más. Solo unas cuantas horas... y luego el omega era descartado como si no valiera más.

X6: —¡2,300!

El murmullo general fue de asombro. Hwang Yoon Gu tragó saliva con dificultad. Sentía que las piernas le temblaban. ¿Por qué querían pagar tanto... solo por él?

HEESUNG: —¡2,980! —dijo, sonriendo con arrogancia mientras bebía de su copa.

El silencio fue inmediato. Esa cantidad superaba el límite de lo común. Eso ya no era solo un "deseo pasajero". Eso era obsesión.

X6: —¡3,050!

El corazón de Yoon Gu se encogió. El miedo se instaló en su pecho. ¿Qué pretendían hacerle? ¿Por qué alguien gastaría tanto, solo por unas horas?

Heesung rió, confiado. No iba a permitir que se lo quitaran. Llevaba días observando a ese omega. Esa noche, lo tendría, costara lo que costara.

HEESUNG: —¡29,000 dólares!

Un murmullo ahogado recorrió la sala como un latigazo. Los ojos se clavaron en él. Nadie más ofreció nada. Todos sabían que ya era suyo.

Presentador: —¡Vendido! Damas y caballeros, tenemos nuevo récord esta noche: el omega número 14 ha sido vendido por 29,000 dólares al caballero número 8.

Yoon Gu apenas pudo sostenerse en pie. Lo único que logró calmarlo un poco fue ver que el hombre que lo había comprado no era uno de los viejos asquerosos del fondo. Era... joven. Guapo, incluso. Pero eso no le quitaba el miedo. Sabía lo que venía después.

Y esa noche, ya no había vuelta atrás.

EN OTRA PARTE

(PPDD = Papá de Dan)

El padre de Dan llegó furioso al lugar apenas se enteró de que su hijo no se había presentado en la subasta. Su rostro hervía de rabia. Sabía exactamente dónde buscar: Yura. Siempre estaban juntos.

Entró como un huracán en la habitación donde ella se encontraba.

Yura: —Señor, bienveni—...

No pudo terminar la frase. Fue bruscamente empujada contra la pared. El golpe le sacó el aire. Intentó respirar, pero el agarre del hombre la estaba asfixiando.

PPDD: —¡Pequeña perra! ¡Fuiste tú! ¡Fuiste tú la que le metió esa idea absurda a mi hijo, ¿verdad?!

Yura: —S-señor... y-yo no s-sé de qué h-habla... —balbuceó, apenas podía respirar. Su voz se quebraba mientras su visión se volvía borrosa por la falta de oxígeno.

PPDD: —¡No me vengas con estupideces! ¡Dan no apareció! ¡Y tú tienes algo que ver, maldita escoria! —gritó apretando más fuerte.

Yura empezó a llorar, no solo de dolor... sino de miedo. El terror la invadía como una ola helada.

Yura: —S-señor... no... no puedo... respirar...

Una bofetada brutal le cruzó el rostro. Un golpe seco. El ardor fue inmediato. Estaba segura de que le había roto algo.

PPDD: —¡RESPONDE! —vociferó, acercando su cara a la de ella como un demonio desatado.

Yura: —F-fue culpa mía... él no... no se presentó... por m-mi culpa...

Su voz fue un susurro ahogado. Le dolía todo. No podía sostenerse. Apenas se mantenía de pie.

PPDD: —Zorra inútil... —la soltó con desdén, como si fuera basura.

Yura cayó al suelo, tosiendo, luchando por volver a llenar sus pulmones de aire.

Yura:Cof, cof...

Su cuerpo temblaba sin control. Estaba helada, mareada. Apenas escuchó los pasos del hombre alejándose. En cuanto la puerta se cerró, varias chicas del bar entraron corriendo.

La escena no era nueva para ellas.

La ayudaron a levantarse, a recostarse, a respirar.

Los golpes dolían, pero lo que más le dolía... era la culpa. Había cubierto a Dan... y ahora, muchas iban a pagar el precio.

Pero, aún así, no se arrepentía del todo.

Porque por una vez, Dan había escapado de ese infierno.

Cautivado por ti / Jinx(pausada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora