Parte16

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"Ugh, ahg..." Los jadeos escapaban de mis labios, guturales y calientes, a pesar de mis intentos por contenerlos. Mi cuerpo ardía, víctima de este celo avasallador que me consumía por dentro. Tenía dos dedos introducidos en mi entrada, moviéndolos con una frenética urgencia, tratando de alcanzar ese placer esquivo, esa punzada intensa que me llevaría al éxtasis, pero no lo lograba. Los movimientos circulares, la presión de mis falanges intentando penetrar más a fondo, no me complacían del todo. Mi delicada entrada, ya enrojecida e hinchada por la estimulación desesperada, parecía implorar por algo más grande, por una saciedad que mis propios dedos no podían brindarle.

"¡Ahg, mmm, ahh!" Mi respiración era errática, cortada por los gemidos. Anhelaba el orgasmo, al menos deseaba conseguirlo una vez para sofocar esta necesidad quemante, pero mi cuerpo de omega se sentía irritado e incompleto. Este celo, a diferencia de los anteriores, era mucho más potente, más demandante, como si una parte primordial de mí supiera que por fin tenía un Alfa real  que podría poseerme y liberarme de esta tortura hormonal.

Cansado de la ineficacia de mis propios dedos, no me quedó más remedio que recurrir al único consuelo que mi mente febril podía darme: la fantasía. Cerré los ojos con fuerza e imaginé que no era mi propia mano, sino el miembro de Jaekyung, quien me tomaba con fiereza, satisfaciendo cada recoveco de mi deseo.

"¡Mmm, ahg!" Introduje mis dedos tan al fondo como me fue posible, realizando un movimiento de tijera y presionando contra mi punto más sensible, simulando que Jaekyung me embestía con rudeza. El solo pensamiento de su cuerpo sobre el mío y su miembro dentro de mí, hizo que un cosquilleo eléctrico recorriera mi espina dorsal. Estaba cerca, muy cerca del límite. Aumenté la velocidad y la presión de mis dedos con una desesperación renovada, y finalmente, la tensión se rompió. Un intenso y profundo espasmo sacudió mi cuerpo, y me corrí con un gemido final y liberador, dejando que el calor y el líquido mancharan las sábanas.

Estaba completamente exhausto, con el cuerpo temblando por la fuerza del orgasmo. Sin embargo, ese agotamiento se esfumó de inmediato al abrir los ojos y ver la húmeda mancha de semen sobre la seda blanca de la cama. No podía permitir que la señora de limpieza descubriera aquella evidencia tan íntima de mi desesperación. Con esa idea firme en mi mente, me levanté con la poca fuerza que aún residía en mis piernas temblorosas para retirar la sábana manchada y reemplazarla por una limpia.

No era, para nada, la primera vez que me imaginaba a Jaekyung poseyéndome de una forma tan cruda. Mi reciente celo me había revelado la magnitud de mi deseo: las inmensas y prohibidas ganas de meterme bajo su piel, cosa que, por supuesto, jamás sucedería. Lo peor era la incómoda y silenciosa tensión que se creaba cada vez que nuestros ojos se cruzaban. No podía mentir: era abrumador verlo, o que él me mirara, sabiendo que yo me lo había imaginado de la manera más indecente y lujuriosa posible.


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A media mañana, Jaekyung me recogió para llevarme a la preparatoria. La razón oficial: tomar las medidas para mi nuevo uniforme. La razón subyacente: su abrumadora presencia. Pude apreciar de cerca la monumentalidad de la institución; un campus tan amplio y lujoso que no negaba su estatus de ser exclusivo para la élite. Aquella opulencia me asustaba de cierta manera, pues dudaba profundamente que yo pudiera encajar con aquella gente de "clase". Me pregunté si lograría siquiera establecer un contacto genuino en ese ambiente.

Después de que me tomaron las medidas con una frialdad profesional y de comprar los uniformes de corte impecable, nos ofrecieron un recorrido por el inmenso espacio educativo. Yo asentía, fingiendo prestar atención a la historia de los fundadores, pero mi mente estaba completamente anclada a la figura de Jaekyung caminando a mi lado.

Faltaban pocos días para el inicio de mis clases y, aunque el nerviosismo por el nuevo ambiente era real, este no se comparaba con el temblor interno que me provocaba estar a solas con el Alfa. Yo sabía, con la certeza de un omega en su ciclo más instintivo, que él podía oler mis feromonas residuales. Aunque mi celo había terminado, mi aroma —quizá más dulce y vulnerable de lo normal— debía delatar la vorágine de deseo que acababa de vivir. Él solo trataba de disimularlo con una máscara de impasibilidad, pero bastaba una mirada fugaz hacia su cuello, donde se marcaban las venas de su fuerte y dominante línea Alfa, para saber que su instinto también estaba en alerta.

Afortunadamente, mi celo había durado menos de lo que había temido, y por ello doy gracias a las estrellas. Mi cordura no habría soportado otro día más. Ya no podía seguir permitiéndome imaginar, noche tras noche, la visión de su pene grueso y duro dentro de mí. Los detalles de la fantasía eran demasiado vívidos: la fricción de su cuerpo contra el mío, la forma en que sus caderas me embestirían sin piedad, la sensación de su nudo hinchándose y llenando mi interior hasta el tope...

El recuerdo de esa lujuria me hizo humedecer la boca y sentí cómo el calor subía hasta mis mejillas. Tenía que controlar mis reacciones fisiológicas, tenía que dejar de ser un lienzo abierto de deseo a merced de sus narices de Jaekyung. La simple idea de que Jaekyung supiera la obscenidad de mis pensamientos, la intensidad con la que había usado su imagen para alcanzar el clímax, era suficiente para hacerme sentir un rubor vergonzoso y, a la vez, excitante. Estaba atrapado en la opulencia de la escuela, pero más aún, estaba atrapado en la peligrosa y seductora órbita del Alfa que caminaba a mi lado.




Por como va la historia me indica que va tardar mucho en terminar pero tendré que ponerle más empeño  😔(Jaekyung ya cambioo , le tuve fé al orejas de coliflor😭❤️)



Cautivado por ti / Jinx(pausada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora