Feromonas

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Notas Perversas (+18)

Killian:

—Por cierto, casi olvido devolver tu manga hard.

—Espero que no lo hayas leído. 

—No, lo poco que vi fue muy fuerte para mi. 

—Al principio tampoco podía leerlos pero sabes, me terminé acostumbrando. 

—¿Cuál fue el primero que leíste? 

—Se llamaba Notas de Amor. El protagonista Omega estaba enamorado de un Alfa, pero lo veía inalcanzable. Entonces le dejaba constantemente notas en su casillero. El día que dejaste esa nota casi me desmayo.

Sonreí al escucharla. 

—Me sentí la protagonista de un BL, fue lo más romántico y emocionante que me paso en toda mi vida. 

—No puede ser cierto.

—Si te juro —exclamó mientras se sentó más cerca de mi. —Luego fue cuando conocí a tus tías y me regalaron un manga.

—Y yo que pensé que las únicas raras eran mis tías.

—Debemos volver a clases, ya sonará el timbre. 

—¿Y si mejor no entramos a clases? 

—Llamarán a tu casa, a la mía y tendremos problemas. 

—Buen punto. 

Me levanto sin más y la ayudo a levantarse, sacude su pantalón y cae algo de pasto. Agarro nuestras mochilas y volvemos a clase. 

—Hello everyone! How are you? 

La mayoría de mis compañeras y compañeros contestaron, Aimara me miró en buscando una traducción de mi parte. 

—¿Es real que no entiendes? ¿O no quieres entender? 

—Fifty - fifty —sonrió y niego con mi cabeza. Aimara es extremadamente inteligente, solo que también es extremadamente perezosa. 

—Open your books, page 89. You need to create a short story. You can work in pairs. 

Abrí mi libro y me dirigí a la página correspondiente. Teníamos que creer un cuento corto siguiendo las pautas que el libro nos daba. 

Aimara tenía cientos de ideas, pero no iba a escribir nada hard y entregarlo con mi nombre y apellido. Al contrario de mi madre yo había nacido con algo que se llama, vergüenza. 

La dos horas de clases finalizaron y era hora de regresar a mi casa. Hacía dos semanas que estaba faltando a mi práctica de básquet y hoy tendría que ir si o si. 

—¿Qué harás más tarde? 

—Tengo práctica de básquet, y estoy obligado a ir. ¿Qué harás tu? 

—Iré al cementerio, luego creo que iré a mi casa. 

—¿Quieres que te acompañé? 

—No —me contestó con rapidez. 

Siempre que pregunto y/o intento acompañarla hacia algún lado, su respuesta es la misma. "NO".

—Avísame cuando llegues.

—Si, suerte con tu entrenamiento.

Asentí y comencé a caminar rumbo a mi casa. 

(***)

Las camionetas de mis padres no están en casa por ende, no están. 

Me preparo algo rápido para comer mientras le aviso a mi madre que ya estoy en casa. Termino de comer y subo a preparar mi bolso. 

Notas Perversas (+18) - MRDonde viven las historias. Descúbrelo ahora