capítulo 24: Rescate 1

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"Las puertas del alma están en nuestros ojos. Ciérralos ante aquellos que no quieras que te conozcan, pero si deseas lo contrario has que hablen por ti"

Eymi

España 2005:
El sol entorpece mi visión, su brillo es tan fuerte que me hace desviar los ojos para dejarlo de ver, coloco mis manitas en ellos como medio de barrera.

—Te encontré—la voz que escucho me hace reír y salir corriendo. Hago círculos y más círculos mientras que mi nana y Hodor corren detrás de mí.

Las risas mías eran fuertes, mi felicidad era verdadera, era solo una niña que juega en el césped del patio de su inmensa casa con dos seres a los cuales amaba tanto.

De lejos era observada, le llamé pero nunca quiso jugar. Corrí y me adentré en la casa, quería que me encontraran y en cambio fui yo quien los encontró. Por un momento pensé que estaba en una película de terror, mis risas desaparecieron para que mis ojos se me llenaran de lágrimas.

Ahí supe lo que era el miedo, supe lo que es odiar a alguien a quien veías como un héroe, odié a esa persona desde ese día, tanto que lo pensé lleno de sangre, cerrando sus malditos ojos verdes y sufriendo, así mismo como lo hacía mi madre en la habitación.

La mujer que más amo llora y llora. Aguanta los golpes callada para que no sientan sus lamentos fuera. El hombre robusto le grita, le escupe, aprieta sus hombros fuertemente dejándole marcas de sus dedos. Sus ojos hinchados le suplican que pare pero el sigue, él solo maldice a la mujer que dice amar.

Se desprende de su ropa, toma los brazos de la mujer y con fuerza levanta su cuerpo hasta tirarla en la cama, mi madre le hace fuerza, le dice que no quiere, pero es en vano. Continúa con su cometido haciéndole más daño y provocándole más dolor porque llora con más intensidad.

Mientras ella sufre, el disfruta, hace ruidos extraños, le dice cosas feas repitiendo una y más de una vez que con él no se juega.

Desde ese día todo cambió; mi madre sufría todos los días, el terrible señor solo iba a la casa a molestarla y a enseñarme u obligarme hacer cosas que no quería. Él me convirtió en un monstruo, en uno que le hará pagar todo lo malo que ha hecho........

Francia 2024

La oscuridad perturba mis sentidos, no quiero pensar en el pasado que llega con recuerdos cada vez más fuerte demostrándome la vida de mierda que tuve. Los calambres no se me quitan, al contrario se intensifican cada vez más. Estoy débil, no siento mis piernas, ni mis brazos. Deseo tanto que todo esto sea una maldita pesadilla.

No quiero abrir los ojos y verme en estas condiciones, no quiero verle su cara, me da asco que lleve en mi interior su sangre negra.

De un momento a otro ciento como tiran de mis extremidades, es como si se fueran a desprender de mí. Entreabro los ojos y lo primero que veo es la cara del hombre que tanto aborrezco riéndose y disfrutando de mi miedo, de mi dolor. El sonido de las cadenas que me atan eriza cada centímetro de mi cuerpo, se mueven lentamente siendo una verdadera tortura.

Paran por un momento. Luego de unos segundos continúan; pero ahora no soy halada de las extremidades, el ser retorcido que está frente de mí aprieta fuerte con unas pinzas ambos pezones mientras que otra persona con unas tijeras corta como si eso fuera una tela.

—Mátame, mátame por favor— digo lento y suave.

—Que dices pequeña. No se escucha bien. —Habla mientras camina a una mesa, donde agarra un objeto que no logro identificar.

—Mátame,—vuelvo a repetirle, haciéndolo esta vez con la poca fuerza que me queda para que me escuche y acabe con este sufrimiento.

Tiro mi cabeza hacia atrás porque ya no logro sostenerla. La apertura de mis ojos se torna más pequeña y observo fíjamente el techo oscuro.

Sé que he perdido mucha sangre porque ya mi cerebro me lo está pidiendo; el mareo, la visión borrosa, la pérdida de la fuerza, el poco habla, la fatiga y la falta de aire me dice que ya me queda poco. El dolor se ha vuelto mi amigo y fiel compañero de batalla. Una batalla que ya quiero perder.

El objeto tomado llega a mi abdomen haciéndome perder el poco aire que quedaba en mi interior y encorvándome lo poco que puedo hacia delante. Tomo un sorbo de aire y cuando intento llenar mis pulmones con otro se me es imposible porque vuelven a darme y esta vez con más fuerza al anterior.

Una lágrima sale de mi órbita derecha recorriendo toda mi mejilla edematosa para posarse en mi comisura labial y luego entrar a mi boca, mis papilas gustativas hacen su función y no es normal que una lágrima tenga tato sabor a hierro, el cual se hace más fuerte cada vez que mis terminaciones nerviosas mandan sus impulsos hasta mi cerebro para confirmarme lo que realmente recorre mis mejillas.

—Ya es hora de cerrar tus ojos Eymi—hablo discretamente con mi interior, decidiendo perder la batalla en la cual nunca pensé participar.

Paris

Desde el momento en el que me dejaron desangrándome en aquel césped del cual llamábamos hogar, pensé en una sola cosa, Venganza, Venganza. Nunca pensé que un ser tan pequeño y gentil podía armar un plan tan perfecto y salirse con la suya.

Frente a mí tengo a esa niña angelical, el tiempo ha pasado y ya es toda una mujer, una muy hermosa idéntica a su madre. Quise enseñarle ser fuerte y como único lo iba lograr era convirtiéndola en un monstruo, uno que se me salió de las manos y que ahora va pagar por lo que hizo, soy un prófugo gracias a ella, mi vida se arruinó gracias a ella, resultó ser más inteligente de lo que pensaba.

Verla así tan frágil, hecha toda una mujer, con una figura que enamoraría a cualquier hombre me hace pensar en lo que pudimos ser. Fuéramos los reyes del mundo, y más con su hermoso lado oscuro.

Desde niña era astuta, sigilosa, una diablilla con un rostro de angel. Aquella tarde llegué con todas la intenciones de disculparme por mi manera de comportarme, la guerra cambia a las personas, hace que hagas cosas horribles y tomé todo mis miedo y mis inseguridades y los arrojé hacia la persona menos indicada sin merecérselo, pero lo hice y lo disfruté tanto que lo repetí varias veces hasta que tomé mis terapias.

Ese día iba con las intenciones de cambiar pero alguien me esperaba con una sonrisa en su cara, sonrisa que cambió al verme tirado ensangrentado, rogando por mi vida, estirando mis brazos para que pararan y poder pedir disculpas por mis errores.

Las vi correr, una temblaba como loca, tenía sus piernas flojas pero aún así corrió hasta desaparecer con aquel ser lleno de sangre rodiandola con sus brazos. Ser diminuto que colocó su mentón en el hombro de su madre y no dejaba de mirarme, su sonrisa malévola lo decía todo, sus ojitos brillantes disfrutaban al verme tirado, su gesto antes de desparecer hizo sentirme orgulloso. La manito se despegó de su apoyo, se levantó por unos mínimos segundos y me dieron el adiós que me merecía.

Hizo que su madre me apuñalara por la espalda, mató a un ser querido de ella para salirse con la suya. Subestimé a una niñata, una que superó a su maestro. Por eso tiene que morir y más ahora que el hombre más peligroso del mundo se ha encaprichado en ella. Con ella muerta mi vida será más fácil, se lo debo a ella.

Yo seré el hombre más poderoso del mundo, siempre fui el más poderoso hasta que nació ella, vi por sus ojos y desde ese día supe que su alma estaba oscura, que me iba consumir y así lo hizo. La demora de estos años no es en vano.

—Ya es hora de que mueras cariño, espera a papá en el infierno que allá si seremos felices todos juntos.—(estampa el bate de madera por segunda ves en el abdomen de la mujer que decidió perder la batalla y cerró los ojos para consumir su alma en su inmensa oscuridad)

¿Amar es peligroso?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora