2|| Los borrachos no mienten

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Me levanté con los ojos rojos de llorar, baje hacerme el pero me encontré a Clara. Rodé los ojos y cogí mi taza de café.

—Buenos días a ti también—no dije nada me puse mi vaso de leche—¿Que coño te pasa?

Me giré de golpe al escuchar las palabras de mi amiga.

—Perdón pero la amargada se va a su habitación—cogí mi taza y escuché un suspiro suyo

—Iba borracha

—Las borrachas no mientes—me encogí de hombros y me encerré en mi habitación

Me puse mis cascos para escuchar música, una tranquila.

Me puse con mis apuntes y empecé a estudiar, mientras de tanto en cuando iba escribiendo en mi diario. Me llegó una notificación al móvil y la miré.

*Pablo Gavi empezó a seguirte*
*Pedri González empezó a seguirte*
*Alejandro Balde empezó a seguirte*

Entre en sus perfiles y tenían millones de seguidores, ¿que cojones?

Dejé el móvil a un lado y seguí con mi trabajo.

La puerta se abrió despacio y la cabeza de Clara se asomó.

—¿Puedo pasar?—pregunto con calma

—Me da igual—me encogí de hombros

Suspiro y entró, se sentó a mi lado y me miró.

—Lo siento, estaba borracha y no sabía que decía, es verdad que los borrachos no mienten pero, yo estaba mintiendo, no sé que me pasaba tía—suspiro

—Esta bien, te perdono, pero porfavor hazlo con más calma, sé que soy una amargada pero estaba muy estresada—asintió

—No eres una amargada, tú cuando quieres te lo pasas bien—sonrió

—¿Puedo decirte algo?

—Si, claro

—Me lie con un futbolista...

—¿Que? Pero...¡tía!

—Hay no, no empieces con las rabietas—puso pucheros

—Perdón pero...¿con un futbolista? Ay dios mío de mi vida—me tape la cara con las manos y separé un poco mis dedos para verla

—¡Oye! Que los futbolistas no son malos, son muy buenos...—soltó una risa

—Cochina—me tire encima suyo y empeze hacerle cosquillas

Estuvimos un buen tiempo así hasta que me canse y me tire a su lado.

—Juega en el Barça, tiene veinte años, y es peli negro

—Buenos datos, ¡eso no me sirve!

—Se llama Pedri

—¿Pedri?

—Si tía

—A mi me empezó a seguir y un Pablo y Alejandro

—Les dije yo anoche, y aceptaron, el que no quiso fue Ferran, el más alto

—Oh, ya sé quién dices...el imbecil—rodé los ojos

—Cuenta ya

Le conté lo que pasó y ella solo reía, me dijo que él era así, pero no lo hacía malas, pero igual mente, que carbón.



Estábamos de compras, ¿porque? Habíamos quedado con los futbolistas.

—Oh, no, no me voy a poner eso—miré el mini vestido escotado

—Claro que si—lo metió en la cesta y suspire

En cuanto lleguemos a casa nos duchemos y nos preparamos para irnos con los chicos esos.

Me puse el vestido con unos zapatos cómodos.

Clara me hizo un gesto con la mano de que estaba muy guapa y sonreí.

Lleve yo el coche y nos dirigimos hacia la dirección que le habían pasado a Clara

En cuanto lleguemos, ella llamo al timbre y le abrió Pedri, me quede quieta mirándolos.

—Hola Gala—me saludo este

—Hola—sonreí y fui con mi amiga mientras la cogía del brazo

Cuando entremos a la casa estaban todos los futbolistas que conoció Clara la noche pasada, incluido el chico maleducado.

—Hombre, mi queridísima amiga—hablo este y rodé los ojos

—Asqueroso—susurre

—Te he escuchado—paso detrás mío tocando mi cintura

Me senté en un sofá y crucé mis piernas para que no se viera más de lo normal.

—Cuéntanos algo—un chico moreno que me suena me hablo

—Me llamó Gala y tengo veintidós años, nací en Barcelona y estudio Periodismo—sonreí

—Que interesante

El chico,Ferran, se sentó a mi lado y rio mirándome.

—¿Que cojones te pasa a ti?—me giré para mirarlo

—Nada—se encogió de hombros

—Oh claro, y yo soy rubia—exclamé

—Oye pues igual, pareces teñida—le di un golpe en el brazo con fuerza

—Para de decirme cosas, joder, ¿que te he echo?

—Nada, sólo me molesta tu presencia

Mis ojos se pusieron llorosos y asentí tragando saliva.

—Está bien, será mejor que me mueva por lo menos un poco para que no me puedas ver la cara—me levanté de mi asiento y me fui al lado de mi amiga

Pero como era de esperar algo me tenía que pasar.

Al ir hacia allí, alguien puso el pie para que me callera haciéndome daño en el brazo y la pierna.

—¡Ah!—grite adolorida

—Gala, dios mío, ¿Como lo has echo?

Escuché una carcajada y lo miré, se estaba riendo, había sido el...

BAD BOY; Ferran TorresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora