Capitulo 3: El Exterminio

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Era otro día más en el infierno todos los pecadores, levantándose y maldiciendo al sol por despertarlos de sus sueños especialmente en los perezosos, casi todos los demonios no les gustaban parase temprano pero pocos demonios si lo hacían por gusto o de mala gana y el Penitente no era la excepción.

Al sentir que los rayos del sol le llegaban a los ojos, se despertaría frotándose los párpados, el guerrero se levantaría y vería en la ventana que el sol ya estaba saliendo significando qué ya era de mañana.

El penitente no había tenido un sueño tan relajado, en sus cruzadas pocas o casi nunca dormía, estaba siempre en guardia en el caso de que un monstruo saliera y lo atacara, pero por primera vez en su vida pudo dormir muy tranquilamente y recordó que en su sueño pudo escuchar la canción de cuna de una madre y ver una figura de negro cantando a un niño.

Sacaría de su cuello, el rosario qué siempre se llevaba y miraría a la cruz una figura de una santa, la monja qué lo crío, lo amo y murió por él, recordando que ella siempre cantaba esa canción cuando tenía miedo y a los más pequeños del orfanato unos muy buenos recuerdos llenándolo de calma y de paz.

Pero toda su calma y paz se borraría al recordar el destino de la santa y sus compañeros a las manos del Milagro, mostrando una mueca de odio ocultada por su casco puesto, alejando sus pensamientos y recuerdos intentaría poner su ropa y su armadura pero había un pequeño problema.

"¿Donde esta mi ropa?" Pensó el Penitente confuso al ver que su ropa y armadura no estaba en la silla en donde lo dejo, en lugar de su ropa había otro conjunto de prendas más limpias y al lado había una nota, para luego agárrala y leer lo que decía

"Hola Penitente mira mande a Nifty para que lavara su ropa, ella te dejo otra muda de ropa para que te lo pongas y te espero en el vestíbulo para hablar del plan de redención bye - Charlie " era lo que decía la nota y abajo había una dibujada carita feliz.

"Cuesta creer que ella es la hija del diablo" pensó el guerrero con una gota de sudor, esperaba que como hija del diablo sería cruel, malvada y arrogante pero el mundo lo sorprendió al ver como es ella incluso pensó si su padre era así también , había un dicho en Custodia de tal palo tal astilla, ahora el guerrero no le sorprendería que el "mayor enemigo de Dios" sea alegre como su hija.

Sacudiendo su cabeza, el guerrero miraría la nueva ropa que había traído la sirvienta de Charlie, consistía en una camisa blanca, pantalones negros y unos zapatos blancos, para luego coger la muda de ropa y ponérsela.

Le tardo unos cincos minutos en poner su nueva ropa y cuando termino se miro en el espejo de su habitación, se sentía bastante incómodo siempre llevaba sus ropas hasta el punto que se volvieron su nueva piel, solamente se la quitaba para bañarse (Muy pocas veces) y ponerse otras ropas le hacían sentir extraño pero no le daría importancia. Se dirigió a la puerta pero antes de abrirla se acordaría de su espada la recogió y con ella salió al pasillo.

Después de caminar un rato en los pasillos el Penitente llegaría al vestíbulo, bajando por las escaleras vería que Charlie estaba discutiendo con Ángel Dust y al parecer este estaba bastante molesto.

- ¡Hablas en serio que vas a permitir que ese pedazo de mierda viva aquí!- grito molesto Ángel hacia la princesa.

- Ángel escucha- trataría Charlie pero seria interrumpida por la araña

- No me vengas con estupideces Charlie el me golpeo en la cara y me tumbo 4 dientes, ¡4 putos dientes! , mira mi sonrisa me parezco a un puto vagamundo- exclamo Ángel mostrando que su sonrisa le falta un par de dientes. La princesa le haría una mueca de incomodidad al ver eso.

- Ángel escucha primero debes calmarte y respirar- pero seria interrumpida por los pasos de alguien bajando al darse la vuelta vería al guerrero bajando las escaleras, iba saludarlo y darle los buenos días pero Ángel tenia otros planes.

Blasfemia en Hazbin HotelDonde viven las historias. Descúbrelo ahora