Tu corazón roto ahora buscaba consuelo en los bares más cercanos, en las canciones tristes de tu reproductor musical. Dejaste de hacer cosas que antes disfrutabas, odiabas la mayoría de lugares porque todos tenían escrito el nombre de Hana.
Olvidaste un poco cómo sonreír. La mayoría de veces lo único que deseabas era un poco de paz, por alguna razón te disgusta escuchar lo felices que parecían ser los demás, estabas cansada de las mismas palabras. Aunque en el fondo solo tenías miedo, no querías arriesgarte a ser lastimada de nuevo. Así que hiciste lo que mejor sabes hacer, estar sola.
Esa noche bebiste una cantidad exagerada de alcohol, fue complicado llegar en una sola pieza al dormitorio, pero lo lograste. Tu primera parada fue el baño, era extraño que sintieras tu estómago revuelto, cuando lo único que había en el era alcohol.
Después de vomitar durante largos segundos, te quitaste la chaqueta, te desataste el cabello, con una toallita húmeda trataste de retirar los restos de maquillaje, pero el resultado no estaba siendo el esperado, tus dedos eran demasiado torpes.
Seguiste intentando por unos minutos hasta que te diste completamente por vencida, en su lugar usaste un poco de agua, pero el maquillaje aun no desaparecía. En ese instante tus ojos se encontraron a sí mismos bajo el reflejo del espejo.
Te era difícil enfocar la mirada, quizás por eso pasaste tanto tiempo observando.
—Eres un jodido desastre, Jennie Kim. —soltaste llena de amargura, sin dejar de mirar la imagen frente a ti. —Mis labios son pequeños...
Tus dedos tocaron la superficie del espejo, señalando tus labios.
—Mi nariz no es linda. —Tus dedos ahora se desplazaron hasta llegar ahí. —No me gustan mis ojos.
Después dejaste de mover torpemente tus dedos durante unos segundos, miraste tu cabello.
—Mi cabello es horrible. —Regresaste la mirada al espejo justo a tiempo para ver algunas lágrimas formarse en tus ojos. —Todo en mi está mal, muy mal. — Cerraste los ojos con fuerza y te dejaste caer lentamente, tomando asiento ahí en el baño, en las frías baldosas. Dejaste de llorar y pronto el sueño te venció.
Sabía que por la mañana no recordarías nada, sabía que probablemente esas palabras no significaban nada. La salida más fácil pudo haber sido esa, ignorar todo lo que habías dicho, desee con todas mis fuerzas poder hacerlo, pero solo basto mirarte una vez más para sentirme terriblemente enferma, porque estaba justo frente a ti, siendo testigo de todo esto y no podía hacer nada para cambiarlo.
Mi garganta se cerraba, era como esa sensación que tienes cuando quieres gritar y no puedes. Era tan injusto que llegaras a esa conclusión, era tan horrible ver que estabas completamente sola en una habitación oscura, anhelando un poco de luz.
Deseaba poder ayudarte a quitarte ese maquillaje, quería buscar ropa cómoda y llevarte a la cama.
Por primera vez, deseé con todas mis fuerzas que fueses capaz de escucharme. Quería decirte que tus labios son perfectos, tu nariz y mejillas son lindas. Tu sonrisa puede hacer que el día de cualquiera sea mejor. Quería decirte que me gusta el color de tus ojos porque siento que si me concentro lo suficiente, algún día podré verme en ellos. Eres hermosa sin importar tu pasado, sin importar esas pequeñas imperfecciones y lados grises.
—Eres hermosa, Jennie. —Dije plenamente consciente del nulo impacto que mi voz tenía en esa habitación. —Eres perfecta de muchas maneras y...
Me duele que pienses lo contrario.
...
—Jisoo... —Me quedé con Jennie casi toda la noche, por alguna razón y aunque se encontrara en su habitación, tenía miedo que algo pudiera pasarle. Supongo que por ello Irene me estaba esperando. —Necesitamos hablar.
Sabía lo que vendría a continuación y sinceramente no tenía la energía suficiente para enfrentarlo. Así que permanecí en silencio.
—Entiendo que estés preocupada y sé lo mucho que esto significa para ti, pero te he notado un poco diferente estos días. Me preocupa que...
—Estoy bien. —Pero ella sabía que no era así. Irene era de esa clase de mujer que siempre mostraba una sonrisa amable que enmascaraba sus emociones. Era firme y directa, pero siempre buscaba la forma de ayudar a los demás, era el guía de todos.
—Hemos hablado muchas veces de esto. No puedes solucionar la vida de Jennie.
—Lo sé. —Si mis respuestas son breves lograría dejarme ir pronto, pero... ¿es eso lo qué quiero? —Y no estoy de acuerdo con eso. ¿Por qué razón no podemos interferir de otras formas?
—Hay una línea que separa a los humanos de los ángeles, no puedes cruzarla simplemente porque sí. Eso causaría caos y...
—¿Y lo qué le pase a Jennie u otras personas no importa? Podemos interferir, podemos hacer sus vidas mejores.
—¿No entiendes? —La sonrisa que tenía en el rostro desapareció finalmente —Por eso estoy tan preocupada, pierdes la cabeza siempre que se trata de Jennie. A ninguno de tus compañeros les ha pasado algo parecido. ¿Por qué no puedes ser como ellos? ¿Por qué..?
—Porque Jennie me importa. —Motivada o cegada por lo que había pasado hace unas horas, dije abiertamente lo que pensaba, esa pequeña espinita que me ha molestado desde hace tiempo. —Porque odio verla sufrir.
Irene me miró, durante unos segundos pude ver un poco de temor en sus ojos, pero en ese momento estaba molesta y no pude verlo.
—Hacer que una mariposa aparezca en su habitación no es suficiente, tampoco lo son las luces de colores o todas esas tonterías. Nada de esto tiene sentido. Todos ustedes son una enorme farsa y yo... —pude sentir algo cálido deslizarse por mis mejillas. —No debería existir.
Por primera vez no quería seguir escuchando a Irene, no quería estar aquí, no quería ser un ángel.
...
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Falling in Life -Jensoo
FanfictionJisoo es un ángel que ha pasado la mitad de su existencia cuidando a Jennie Kim y la otra mitad enamorada de ella.
