Tamy..
Salí corriendo de la casa de Eleonor preocupada por nico, me dirigía a su casa hasta que a medio camino me llego un mensaje con una dirección.
Pedí un taxi y me dirigí ahí, era un edificio, en el mensaje decía edificio woord, hab 769, me adentre al lugar y hable con la recepcionista mostrándole el mensaje.
-Oh, tu eres Tamy.- dijo emocionada y con una pizca de brillo en sus ojos.- pase por aquí señorita Ross.- me señalo el elevador, y subimos hasta llegar al piso 7, ahora buscábamos el cuarto 769, me entrego unas llaves y se retiró dando saltitos emocionada.
Camine preocupada hasta la habitación, no entendía que pasaba y apresure mi paso, remoje mis labios y pase saliva nerviosa, lo hago o no? , pensé antes de introducir la llave en la perilla torpemente e intente abrir la puerta, una ves abierta mis ojos casi abandonan su lugar para contemplar mas de cerca la gran sorpresa, abrí la boca sorprendida y pase mis manos cubriendo esta.
-No me rendiré hasta obtener una oportunidad.- dijo nico con una sonrisa en sus labios.
Observe el lugar y vi que era una habitación enorme, había una mesa para dos con dos pequeñas lamparillas y comida ya servida en los platos con dos copas de vino o eso parecía, en una esquina estaba un hermoso paisaje de la ciudad y antes de eso había un jacuzzi y una gran piscina.
Volví mi vista hacia el y me acerque dandole golpes furiosa, ¿como se atrevía?.- ¿Sabes lo preocupada que estaba por ti? Y tu solo me asustas para darme una estupida sorpresa.- dije apartando unas lagrimas que caían de mis ojos deslizándose por mis mejillas, y levante mi cabeza mirando hacia el cielo para evitar que callesen mas, observe la luna con una sonrisa, viendo lo hermosa que estaba, tan cerca y tan lejos a la ves, y siempre brillando sin importar que tan oscura sea la noche.
-¿Entonces te gusto?.- preguntó nervioso fijando sus ojos en los míos.
-Me encanto.- me lance a sus brazos y el me tomo en ellos fuertemente, puse mi cabeza en su hombro y segundos después no miramos a los ojos, perdiéndonos en ellos, yo veía en sus ojos alegría, felicidad pura y entusiasmo, también veía algo que no lograba descifrar, tomo mi mano y me cargo en brazos, fruncí el ceño confundida.
-Que vas a..- solté un grito y segundos después comencé a nadar hacia arriba, y comencé a buscarlo.
-¿Nico?,¿donde estas?, Nicolas esto no es gracioso.- fije mi vista en toda la piscina y vi su cuerpo flotando, me acerque aterrada y vi que no se movía.
Rápidamente lo saque de la piscina y comencé a moverlo segura de que mi corazón estaba por salirse, Nicolas muévete, lo sacudí mas fuerte y seguía sin moverse.
No sabia que hacer para ayudarlo y decidí pedir ayuda a la persona a quien más confianza le tenía.- ¡Eleonor, algo a pasado!.- grite aterrada
Me hablo pero casi no lograba escucharla por que mi celular también había caído al agua y aún tenía agua por dentro, lo agite hasta que salió un poco de agua y la escuche, varias lagrimas comenzaron a salir de mis ojos.- Es nico, el...- tome aire e intente terminar lo que iba a decir.
Ella me dijo que vendría de inmediato pero me negué, no llegaría a tiempo y colgué.
Nuevamente observe el cuerpo de nico y recordé que una ves me habían dicho algo de respiración boca a boca, que se hacia cuando alguien se ahogaba y no tenía nada de aire en su cuerpo.
Me acerque a sus labios, y acerque mis manos temblando, abri su boca y acerque la mía dandole poco aire y me separaba, me volvía a acercar y le daba un poco mas, hasta que sentí que sus labios se movieron, sus labios se cerraban y tomaban a los míos, moviéndolos en un ritmo que me era muy conocido, era como si ambos bailasen una dulce tonada, ambos compartíamos el mismo aire sin preocuparnos de necesitar más.
Nuestros labios seguían pidiéndose el uno al otro cambiando su ritmo, su tonada, esa canción que ambos compartían.
Hasta que uno de los dos necesitaba aire y para mi suerte esa era yo, le había dado todo mi oxigeno que ahora era yo la que necesitaba, respire varias veces con una sonrisa en mis labios y lo mire, observe que el también tenía una sonrisa en sus labios y que sus labios como los míos estaban ansiosos de volverse a juntar, que ambos estaban hinchados pero aún así ambos deseaban tener la oportunidad de seguir.
Cuando nuestros labios estaban por volver a encontrarse mi cabeza comenzó a doler de una forma insoportable, todo comenzó a verse borroso y oscuro a la ves, mi cuerpo caía al suelo y gritos se colaban por mis oídos.
Nicolas gritaba preocupado, pidiendo ayuda, y volviéndome a tomar en brazos, antes de que mis ojos se cerrasen volví a ver la hermosa luna, que como dije antes no importa que tan oscura sea la noche esta siempre brillara, mostrara una linda sonrisa, esparcirá su brillo en todas partes, Aunque por dentro esta se esté derribando, se escapa del sol para que nadie pueda ver mas a fondo lo que tanto sufre por eso solo en la oscuridad deja ver su brillo y oculta su sufrimiento.
Mis ojos se cerraron, y me colé en una oscuridad sin brillo.
**************************************************************************
Holaaa, ya regrese nuevamente y pues ahora con pocas noticias.
Primero, se que no es un capítulo muy largo pero me esforcé demasiado escribiendo este capítulo siendo que Tamy ya no volverá a narrar, si leyeron bien ella ya no narrara por un buen tiempo, ahora es el turno de Nicolas, quien narre, obviamente Tamy volverá a narrar en algún momento pero mientras tanto Nicolas será quien tome el mando..
Y pues espero actualizar pronto, gracias por leer.
Dejen sus votos y comentarios que esos son los que mas me ponen a querer trabajar de nuevo, no lectoras fantasmasss, please díganme que opinan, que les gusta, que no les gusta, me encanta leerlas.
Y pies a las personas que me han comentado muchasss graciass, y pues ahora si me despido.
Nos leemos luego!! :)
ESTÁS LEYENDO
Enamorada De Mi Jefe
RomanceTamy (támara)es una chica de apenas 20 años de edad, ella va a una elegante fiesta a la cual fue obligada por su mellizo Danilo (cuando ella tenía 17 años) ahí conoce a Nicolás en esa fiesta viven una experiencia increíble donde se conocen pero ¡oh...
