Un problema puede golpearnos tan fuerte como para hacernos olvidar lo que tenemos claro en tiempos menos revueltos.Así llega tu amigo hasta ti: Cansado, dolorido o enrabietado a causa de un problema al que no le ve la punta. Te busca para que le escuches y, porqué no, para que le des unas palabras de ánimo o una orientación, los problemas siempre serán parte de la vida, y aun que no queramos de la cotidiana, hay veces que por mas pequeños que sean los problemas aparecen en grados menores o mayores.Cuando son pequeños, hay veces que se nos juntan y sentimos como el mundo se nos viene encima, que no tienen solución, o como vamos a solucionar tanto en un rato.
No queremos que nos hablen, o quizá hasta por orgullo, no queremos pedir ayuda o consejos, y hay veces que algún amigo, o persona cercana viene a nosotros para apoyarlo.Para ayudarle, podrías recordarle esas cosas que ahora están turbias en su mente. Cosas como éstas:
Aplácate
Tu amigo te siente engañado, herido o decepcionado. Necesita encontrar una respuesta, pero la rabia y la impotencia no le dejan pensar con claridad.
Escucha lo que te cuente. Deja que se desahogue. Y, luego, recuérdale que, para tomar decisiones racionales, ha de enfriarse primero.
No queremos hacer cosas de lo que nos podemos lamentar en un futuro, o perder algo valioso con esas decisiones que no se han tomado con responsabilidad.
Date un tiempo
Tu amigo te dice que, por más que lo piensa, no logra encontrar una salida. Precisamente, por eso mismo no puede verla. Porque tiene la cabeza embotada por el problema.
Puedes sugerirle que se despeje. Que duerma un poco o que dé un largo paseo, por ejemplo, que el aire fresco le ayude a calmar sus nervios. Alejándose un poco del problema, podrá pensar con más claridad.
O que haga alguna cosa que le guste hacer, como su pasatiempo favorito, el chiste es no tener que sentirte ahogado por el mal rato.
Hay una salida
Siempre hay un modo de salir de una situación difícil, alguna luz, algún camino. Puede que no sea el que la persona hubiera querido. Pero ahí está. Es cuestión de encontrarlo y dar un pequeño paso tras otro, hasta salir del todo.
Recuérdaselo. Y, también, que estarás a su lado. Quizás, ése sea el mejor recordatorio de todos.
Se tienen mal días, no una mala vida, y cuando tu también sientas que no puedas mas, acércate con alguna persona que te calme, y no pierdas la calma, no debemos rendirnos, la batalla es difícil, pero quedarse quieto puede empeorarla, y hasta puede que salgan mas problemas con los que no contabas.
Sabes lo complicado que resulta reconocer un problema personal y mucho más el aceptar la importancia de buscar ayuda; por lo que es fácil anticipar que encontrarás resistencia al hablar con él de un problema que seguramente le incomodará. Antes de que te den al avión, planea tu argumento.
Por: Ser mejor.
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simples pensamientos
Novela JuvenilHe pasado muchas cosas en la vida y e vivido mas de mil vidas, y he aprendido que la vida no es un cuento de adas. Pero siempre habrá porque agradeser por lo que tienes porque simpre habrá alguien peor que tu y la vida no te da esa enseñanza hasta q...
