Elisa y Julia habían estado bailando alrededor de sus sentimientos durante meses. Eran más que amigas, pero nunca habían puesto etiquetas a lo que tenían. Sin embargo, el deseo de formalizar su relación había ido creciendo en Elisa, y esa noche, bajo las luces de la Torre Eiffel, planeaba dar el paso.
Eran las seis de la tarde cuando Elisa llamó a Julia. Su voz temblaba un poco por los nervios, pero estaba decidida.
"Julia, ¿te gustaría cenar conmigo esta noche? ¿A las ocho?", preguntó Elisa, tratando de sonar casual.
"Claro, Elisa. Me encantaría. ¿Algún lugar especial en mente?", respondió Julia con entusiasmo."Tengo un lugar en mente, pero es una sorpresa. Pasa por tu casa a las ocho, ¿vale?".
Julia aceptó y colgó el teléfono, sintiendo una mezcla de emoción y nerviosismo. Pasó el resto de la tarde eligiendo cuidadosamente su atuendo. Optó por un vestido azul que acentuaba su piel morena y su figura atlética. Mirándose en el espejo, sonrió, satisfecha con su elección.
A las ocho en punto, Elisa llegó a recoger a Julia. Al verla salir de su casa, Elisa sintió cómo su corazón se aceleraba. Julia estaba radiante.
"¡Wow, Julia! Estás preciosa", dijo Elisa, con los ojos brillando de admiración.
Julia sonrió, sintiendo un calor agradable en sus mejillas. "Gracias, Elisa. Tú también estás increíble".
Elisa llevaba un treje negro elegante, que complementaba perfectamente su estilo y destacaba su figura. Subieron al coche y se dirigieron al restaurante, un lugar íntimo y acogedor con vistas a la ciudad iluminada.
Durante la cena, la atmósfera estaba cargada de una tensión dulce y anticipativa. Coqueteaban abiertamente, compartiendo miradas intensas y sonrisas cómplices.
"Siempre me haces reír, Elisa", dijo Julia, mirándola a los ojos mientras jugaba con una copa de vino.
"Eso es porque me encanta verte sonreír", respondió Elisa, tocando suavemente la mano de Julia sobre la mesa.
La conversación fluyó de manera natural, cada palabra acercándolas más. En un momento, Elisa se inclinó y besó suavemente los labios de Julia. Julia respondió con un beso igualmente tierno, profundizando el contacto.
Después de la cena, salieron del restaurante y comenzaron a caminar hacia la Torre Eiffel. La noche era perfecta, con un cielo despejado y una ligera brisa que hacía temblar las luces de París.
Caminaban de la mano, sintiendo la conexión entre ellas fortalecerse con cada paso. Al llegar a la Torre Eiffel, las luces de la estructura brillaban intensamente, creando una atmósfera mágica.
Elisa se detuvo y se volvió hacia Julia, sus ojos reflejando la luz de la torre. "Julia, hay algo que quiero decirte".
Julia la miró, sintiendo su corazón latir con fuerza. "¿Qué pasa, Elisa?".
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De rivales a Amantes
FanfictionEn las sombras de los estadios más emblemáticos de París, se teje una historia de rivalidad y pasión desenfrenada. "De Rivales a Amantes" sigue la intrigante relación entre Elisa de Almeida, defensora estrella del PSG, y Julia Dupont, la indomable e...
