Elisa y Julia disfrutaban de una tarde tranquila paseando por el Sena. El sol comenzaba a ponerse, pintando el cielo de tonos anaranjados y rosados, creando una atmósfera romántica perfecta. Habían pasado dos años y medio juntas, viviendo una relación llena de amor, risas y, a veces, desafíos que solo habían fortalecido su vínculo.
"¿No te parece hermoso?", preguntó Julia, mirando el reflejo del sol en el agua. "París siempre me deja sin aliento".
"Sí, es hermoso", respondió Elisa, apretando suavemente la mano de Julia. "Pero tú eres lo más hermoso de esta ciudad".
Julia sonrió, sintiendo cómo su corazón se llenaba de amor. "Eres una romántica, Elisa".
"No puedo evitarlo cuando estoy contigo", replicó Elisa, guiándola hacia un pequeño puente decorado con luces. "Tengo una sorpresa para ti".
Julia la miró con curiosidad. "¿Qué estás tramando?".
"Solo sigue caminando y lo verás", dijo Elisa, su voz llena de emoción contenida.
Mientras se acercaban al puente, Julia notó que había algo escrito con luces. Parpadeó, tratando de leerlo desde la distancia.
"¿Qué es eso?", preguntó, su curiosidad aumentando.
Elisa sonrió, nerviosa pero emocionada. "Solo sigue caminando".
Cuando llegaron al centro del puente, Julia pudo leer claramente las palabras formadas por las luces: "¿Quieres casarte conmigo?".
Julia se quedó sin aliento, sus ojos se llenaron de lágrimas de emoción. Se giró hacia Elisa, quien ya estaba arrodillada, sosteniendo un pequeño estuche de terciopelo con un anillo deslumbrante en su interior.
"Julia, desde el momento en que te conocí, supe que eras la persona con la que quería pasar el resto de mi vida", comenzó Elisa, su voz temblando ligeramente por la emoción. "Me haces feliz cada día, y no puedo imaginar mi vida sin ti. ¿Quieres casarte conmigo?".
Julia comenzó a llorar de alegría, cubriéndose la boca con las manos. "¡Sí! ¡Sí, quiero casarme contigo, Elisa!", exclamó, dejando que las lágrimas de felicidad corrieran por sus mejillas.
Elisa se levantó y deslizó el anillo en el dedo de Julia antes de abrazarla con fuerza. Los turistas que estaban cerca, al ver la propuesta, comenzaron a aplaudir y vitorear. De repente, unos fuegos artificiales iluminaron el cielo, añadiendo un toque mágico al momento.
"¡Mira, fuegos artificiales!", exclamó Julia, mirando al cielo con asombro.
"Todo por ti, mi amor", susurró Elisa, besándola tiernamente. "Quería que este momento fuera perfecto".
"Y lo es", respondió Julia, sonriendo a través de sus lágrimas. "Es absolutamente perfecto".
Se abrazaron y besaron bajo el cielo iluminado, sintiendo la conexión profunda que compartían. Los turistas seguían aplaudiendo, algunos sacaban fotos, capturando el momento mágico.
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De rivales a Amantes
FanfictionEn las sombras de los estadios más emblemáticos de París, se teje una historia de rivalidad y pasión desenfrenada. "De Rivales a Amantes" sigue la intrigante relación entre Elisa de Almeida, defensora estrella del PSG, y Julia Dupont, la indomable e...
