Misión Langer - Miami/Florida
Atenea Langer
- ¡Señora Langer!
Su voz retumba en mis oídos y maldigo su presencia tan temprano y ya jodiendo.
Su mano es fuerte a la hora de empujar la puerta alcanzando la última gota que me queda de paciencia.Soy rápida en apuntarle con el arma sin prestarle atención,mientras que mis ojos se concentran en el clima humedo que hace afuera.
- Señora... - murmura.
Le quito el seguro al arma presionando ligeramente la yema de mi dedo en el gatillo.
Conmigo no juegan.
- De todas formas,te agradezco por llamar y preocuparte. - sigo en mi llamada.
- Es lo menos que puedo hacer.
- Cuídate.
- Tú también.
Cuelgo la llamada con la garganta seca.
Otra cosa de la que debo ocuparme después.
Jalisco se mantiene aún en su lugar,con las manos ancladas al ipad y la cara pálida.
- Ven.
No se inmuta a dar paso alguno.
- ¡Que vengas!
Camina con rapidez hasta estar en frente.Me pongo de pie y le sujeto la camisa con fuerza mientras la glock hace presión en su cuello.
- ¿¡No te he dicho que no jodas cuando hablo por teléfono!?¡Contesta!
- Pero señora Langer...
- ¡Mirame cuando te hablo carajo!
Las puertas se abren de una patada y los vellos se me erizan cuando veo a Cristina entrar en la oficina.Lleva un traje negro.Una camisa de mangas largas con la cremallera al cuello.Su cabello está recojido en una cola alta y tiene dos armas en los muslos con el cinturón en la cadera.
Lo que indica que estaba en disparo.
- Atenea tenemos código rojo.
Se acerca con un ipad en mano y le da una bofetada al hombre que se puso del color de la pared.
- ¿¡Se puede saber en donde carajos estabas!?
- Yo...
- ¿Que tenemos? - me concentro en Cristina.
- Me llego una alerta hace un rato mientras estaba en disparo.Y no entiendo que coño hace este aquí parado como idiota.
- Justamente eso venía a avisarle señora Langer...
- Cierra la boca inutil - lo interrumpe Cristina y me entrega el ipad. - Unos imbéciles intentaron penetrar la fábrica y el equipo Alger los capturaron en atlántico y los tienen en la bodega de Wisconsin en la fortaleza.
- Tú - lo señaló - Preparame setenta hombres.Saldremos a la media noche rumbo a Wisconsin.
- Como usted ordene - intenta irse pero Cristina lo toma de una oreja haciendo fuerza.
- Como vuelvas a sacarme de un round,yo misma te arranco los ojos¿entendiste?
Los dos se funden en lo que pareciera una competencia de miradas.
No tengo tiempo para esto.
- Suficiente - demando cruzada de brazos.
Cristina lo suelta y sale apurado de la oficina.
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AMORES PROHIBIDOS | LIBRO 01
SaggisticaAlessandro Blackerwood,lider de la mafia italiana.Aquel pecado lujurioso que desata el caos cuando quiere.Ante el cual ninguna mujer se resiste y obtiene lo que quiere cuando lo quiere.Un error que todas cometerían una y mil veces sin importar las a...
