Capítulo uno

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Un diamante en bruto

15 de octubre del 2021
New YorK—

La cocina era un total desastre, glaseado, fondant, flores de azúcar, galletas trituradoras, pintura, brillantina y millones de artículos de repostería había por doquier mientras que, la pelinegra se mantenía concentrada en la escultura que debía hacer para su siguiente tarea. Pues el profesor de escultura, Gardner. Había hecho mucho hincapié en lo importante que era ejecutar de manera impecable aquel trabajo, pues esa escultura podría cambiar el rumbo de sus vidas dentro del mundo de la repostería.

Maxine, la chica pelinegra de Tailandia adoptada por el empresario Mark Wahlberg, asistía a una de las más prestigiosas academias de New York, Monroe Collear. Siendo la número uno de su grado por más de ocho años consecutivos. Comenzando en el mundo de la repostería a la mínima edad de dos años, cuando su madre; antes de que muriera, le comenzó a introducir en todo ese mundo.

Comenzando así a ser poco a poco reconocida, por muchas personas en el mundo.

Maxine había decidido que para ese reto haría una rana en combinación de un hada. Sería algo muy cute, usaría un color verde pastel en la rana, sus alas sería hechas de isomalt, detalladas con diferentes brillos comestibles para darle ese toque de cristal mágico al asunto.

La chica de tez blanca, la caracterizaba esa parte competitiva, aunque no hubiese algo que ganar o perder ella siempre se esforzaba para ser la mejor.

Pues para ella, no existía un lugar para los perdedores. Exigiéndose siempre el doble de su capacidad y si algo salía mal, por más mínimo, para ella significaba: comenzar de nuevo.

Había pasado más de dos días enteros trabajando en aquella maravillosa escultura y finalmente, estaba lista.

Maxine, satisfecha soltó un suspiró y sonrió, ahora solo hacía falta poder dejarlo enfriando por el resto de la noche. Sintiéndose orgullosa y satisfecha por su arduo trabajo, que sabía que sería reconocido.

Como cada uno de los ha realizado.

Max, también había participado en diferentes programas de repostería, ganando el segundo o primer lugar siempre.
Y ella más que estar dentro del mundo de elaborar un pastel, se dedicaba a esculpir lo que alguien quiera. Utilizando arroz inflado, chocolate, fondant y en ocasiones pastel en su totalidad. Tenía un don, era un diamante en bruto, comenzando en el proceso de ser pulido.

[..]

El sábado llegó, la chica se encontraba despierta desde horas atrás lista para poder hacer la presentación de su escuela en la escuela, frente a los profesores, alumnos y padres de aquella clase.

Era algo formal, así que se decidió por utilizar un bello vestido color rosa pastel, dándole formalidad con tacones de aguja y un un blazer color negro, sus joyas no pudieron faltar al igual que unos cuantos rocíos de perfume. Debía lucir profesional y madura, pues mucha gente la tomaba como una payasa de dieciséis años fingiendo tener un futuro tan joven en el mundo de la repostería.

El señor Wahlberg junto a su hija, ya se encontraba en camino a tan importante presentación, sabían que estaban llegando cuando los lujosos carros se comenzaban a mover cada vez más lentos.
Gente elegante y adinerada salía y entraba por la enorme puerta de la institución, comenzando a acelerar el corazón de Maxine de una manera tan impresionante para ella.

"¿Qué te sucede? No tienes porqué estar nerviosa, vas a ganar, vas a ser la mejor. Como siempre."

Dijo para sí misma, tratando de encontrar tranquilidad y salir del automóvil. Las cámaras los atacaron rápidamente, su padre iba por delante, siendo seguida por ella y por último uno de los asistentes de su padre llevando aquel carrito con el pastel encima. Cautivando la mirada de todos ahí.

Maxine Donde viven las historias. Descúbrelo ahora