9. Amor

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Si decirle papá y mamá a Kaia y Charles me había costado

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Si decirle papá y mamá a Kaia y Charles me había costado...

Acostumbrarme a tener el rol de hija había sido un poco más difícil pero creo que lo estaba entendiendo, básicamente, era hacer lo mismo que hacía pero teniendo a personas que me querían y protegían; esta vez contaba con ayuda.

— Mamá ¿Has visto mi polera favorita? — murmuro buscando entre mis cosas del suelo pero realmente no la encontraba. — ¿Papá?

— Está sucia Maya. — responde mamá provocando que bufe molesta y me coloco la primera polera que encuentro para entrenar. — Tu papá te está esperando abajo.

Tomo mi bolso rápidamente para correr a la habitación de mamá y poder despedirme de ella, no obstante, un sensación de angustia se instala en mí cuando la veo acostada.

— Mamá ¿Estás bien? — preguntó algo temerosa para acercarme a ella con cuidado. — Si quieres podemos quedarnos.

— Solo estoy mareada pero nada grave.

— Llevas días así. — respondo sentándome en la cama para mirarla mejor. — ¿Por qué no vamos al doctor?

— Está bien Maya, no pasa nada. — murmura con una sonrisa para besar mi cabeza. — Anda entrenar y si me siento mal te aviso.

— ¿Lo prometes? — susurro estirando mi dedo meñique hacia ella provocando que sonría divertida para juntarlo con el suyo. — Adiós, te amo.

— Te amo más.

Canturrea divertida haciéndome sonreír, me bajo rápidamente de la cama para salir en búsqueda de papá cuando antes de cerrar la puerta principal, escucho como mamá se encierra en el baño para vomitar. Cierro rapidamente para correr hacia el auto donde está papá esperándome con una sonrisa, no obstante, se borra cuando ve mi cara de preocupación.

— ¿Es por no encontrar tu polera favorita? — pregunta papá con precaución mientras yo niego. — ¿Estás bien?

— Mamá está vomitando, lleva días así.

— Debe estar enferma Maya...

— ¿Por qué no la llevamos a un doctor? — respondo de manera acelerada provocando que papá se agache a mi altura para besar mi cabeza. — ¿Qué?

— Respira Maya, todo estará bien. — susurra papá y aunque en un principio no entiendo a qué se refiere, lo hago cuando siento que me ahogo. — Mamá no quiere ver a un doctor, pero podemos pasar a la farmacia por algo a la vuelta, lo mejor es dejarla descansar.

Asiento insegura para subirme a el auto no sin antes mirar por donde venía, sé que papá está preocupado como yo porque no deja de mirar de reojo su celular pero intenta mantener las apariencias. A pesar de ello, ambos nos dedicamos a entrenar corriendo por las calles de Mónaco para posteriormente ir a jugar pádel donde se encuentra mi tío Max, Lando y Tuthur.

Trouvaille | CLDonde viven las historias. Descúbrelo ahora