17. Navidad en familia

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Mamá tenía una gran panza que apenas podía ver sus dedos, lo que quería decir que el bebé se acercaba y todo era realmente un caos en casa cuando papá no estaba. Kaia se encontraba de mal humor al no poder hacer las cosas por sí misma, teniendo que pedir ayudar al tener que por ejemplo, llevarme al colegio al no poder manejar o al ir a entrenar.

— ¡Soy tan inútil! — bufa molesta mamá cuando su estómago choca con una botella y no puede levantarla al caerse al piso. — ¿Por qué no puedo hacer nada bien?

— No deberías ser tan mala contigo misma. — comento con una leve sonrisa para tomar la botella y dejarla encima de la mesa. — Estas haciendo lo mejor que puedes y lo que Liam te permite.

— Liam no me permite hacer nada.

— Liam te permite que lo cuides y ames como tú sabes hacerlo, lo demás son cosas triviales. — agrego para sentarme a su lado a comer junto a ella. — Liam nacerá entre navidad y año nuevo, es emocionante pensar cómo ha pasado el tiempo.

— Ya quiero que salga, me molesta estar enojada con tu padre sin saber el motivo. — se queja para acariciar su estómago con una sonrisa. — No sabes lo que te espera Liam.

— ¿Sabes cuando llega de Abu Dabi? — pregunto curiosa mientras ella niega a medida que come. — Después de echarlo tantas veces de casa, debe estar confundido de volver o no.

Aunque él siempre vuelve...

— Ya debemos preparar las cosas para navidad. — contesta emocionada cambiando de tema provocando que frunza el ceño. — Se acerca la fecha.

Así estaba ella, cambiante.

— Pasó.

Es lo único que digo para irme lejos de ahí, dejando que coma sola.

Papá llega de su última carrera feliz de estar devuelta en casa y junto a ello, con flores para mamá por si estaba enojada por cualquier motivo

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Papá llega de su última carrera feliz de estar devuelta en casa y junto a ello, con flores para mamá por si estaba enojada por cualquier motivo. Aún era fines de noviembre pero algo había cambiado en la atmósfera que te decía que se venía un nuevo evento, es decir, la gente está más alegre y más amable.

Ya huele a Navidad.

No sé cómo explicarlo, pero lo siento en el aire, como si todo el mundo se estuviera preparando para algo mágico aunque realmente es estúpido. Todo era muy evidente cuando hoy al salir del colegio, vi que en la tienda de la esquina ya pusieron las luces y aunque pude pensar que intentaban contactarse con Will o algún demogorgon, es como si aquellas luces me guiñaran el ojo, como diciendo: "Ya falta poco", "Se acerca tu sufrimiento".

Apenas los primeros días de diciembre se asomaron, es que en el colegio la profesora nos hizo escribirle una carta a Papá Noel, la verdad es que no creía en esas tonteras pero ver a mis compañeros tan felices e ilusionados escribiendo, es que pensé que seguirles el juego.

En pedir no hay engaño.

No solo pedí juguetes, también un pony, un castillo, un auto, ganar un campeonato de karting, un perrito, y que mi hermano y mi mamá estén bien.

Trouvaille | CLHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora