Trouvaille significa una hallazgo afortunado, algo encantador descubierto por casualidad.
Y eso sintió Maya cuando Charles y Kaia aparecieron en sus vidas.
Fecha de inicio: 31/08/2024
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Luego de esta gran victoria de Lando, él me había prometido pasar un día con él porque hace mucho que no pasábamos tiempo juntos y aunque no él estaba muy seguro en un principio es que terminó aceptando.
A veces habían cosas que a mamá le asustaban, ella se aseguraba mucho de protegerme y eso ocasionaba que algunas veces no me dejara hacer cosas, por lo que papá tenía que intervenir o más bien, ambos conversaban el tema hasta que ella aceptaba o ambos se negaban.
La última no me gustaba mucho cuando pasaba.
Habíamos vuelto unos días a Mónaco para el chequeo de mamá, y posterior a ello, tendríamos que irnos a Italia para el gran premio de Monza. Por lo que, habíamos decidido disfrutar los días de descanso en el yate de papá junto a la abuela y tío Thur.
Desde hace unos días había rondado en mi cabeza la idea de tener un perrito, alguien quien me hiciera compañía y no que se demorara meses en aparecer.
— Quiero un perrito. — murmuro con una gran sonrisa tirándo del pantalón de papá, logrando que me mire interesado. — Quiero un perrito, ¿si?
— No podemos cariño. — murmura mamá mirando a Charles quien sonríe levemente. — Viajamos mucho, es una gran responsabilidad.
— Pero podemos llevarlo con nosotros. — respondo con una sonrisa para mirar a papá y sacar mi labio inferior. — ¿Papi?
— Charles...
— ¿Cómo le puedo decir que no, si me mira así? — papá le susurra a Kaia mientras ella solo rodea los ojos divertida. — Vamos a pensarlo ¿Si?
— ¿Lo prometes?
— Sí, princesa.
Asiento con una gran sonrisa para irme emocionada para empezar a pensar ideas de nombres de perro, a medida que comía el helado que papá había hecho para mí desde la última vez que habíamos conversado sobre el tema. Tio Arthur se sienta a mi lado para robar mi helado en lo que conversa con mis papás, a pesar que lo regaño por ello, es que lo sigue haciendo logrando que me vaya lejos de él con mi helado.
— Maya, ten cuidado con las orillas. — grita mamá recordándome las cosas como siempre en lo que yo asiento para entrar a ver televisión. — Ponte los flotadores.
Suspiro algo molesta para terminar de hacer caso y poner al fin a ver televisión comiendo mi helado de manera tranquila. Si alguien me hubiera dicho que pasaría de no tener familia y vivir en un orfanato a tener padres con dinero y estar en un yate, probablemente le hubiese preguntado qué es lo que se fumó.
— ¿Quieres ir a bañarte Maya? — pregunta papa asomándose a donde yo estoy, provocando que me gire a verlo. — Voy a bañarme.
Asiento emocionada para correr con mi helado hacia él para entregárselo y salir a la borda, notando como Arthur se encuentra en la orilla mirando el mar.