La mañana después de que Mew y yo hicimos el amor juntos, me desperté con un rayo de sol que entraba por la ventana.
-Ugh. Debí haber cerrado las persianas anoche...-
Me acerqué y busqué el cálido cuerpo de Mew. Pero mi mano solo encontró sábanas frías y vacías.
-¿Acaba de... irse?-
Me senté, mirando a mi alrededor. Había una caja roja y una nota escrita a mano en su mesita de noche, junto con una taza de café aún caliente.
"Buen día cachorro. Me levanté temprano, pero no quería despertarte. Anoche fue increíble. Estuviste increíble. Estaré pensando en ello durante mucho tiempo..."
-Yo también, Mew. Créeme. -
"...Abre la caja que te dejé. Te conseguí algo para la próxima vez. Demuéstrame que todavía sabes cómo seguir órdenes y úsalo para mí, ¿de acuerdo?"
Agitado por la expectación, me levanté de la cama y abrí la caja roja ... para encontrar un conjunto de cuero rojo. Me metí a la ducha como flash y me puse el escandaloso conjunto. Me paré frente al espejo deleitándome con la vista. Era un bikini de cuero rojo con un arillo al frente que dejaba ver parte de mi pubis. De este se conectaban tiras del mismo material que conectaban a la parte trasera por arriba de mis oblicuos y por debajo de mis glúteos. En la parte de arriba vestía un arnés de tiras en los hombros a juego con el bikini con cadenas entrelazadas en el pecho que colgaban a diferentes alturas hasta mi esternón, así mismo en mis hombros a mitad de mi tríceps
La sensación sensual de las correas de cuero y metal que descansan sobre mi piel me hizo erizar. Mis glúteos se sentían tan apretados por la tela que al mínimo movimiento ya lo tenía dentro de mi raja.
-Maldita sea, me veo muy bien. Ojalá ese hombre estuviera aquí para poder darle una vista previa...-
Tomé un largo sorbo de café y luego me acomodé en la cama, pensando en la noche que pasamos juntos...
-Y aquí esperaba que pudiéramos ir a la siguiente ronda. Supongo que fantasearé con ello...-
A medida que mis pensamientos se desplazaban, deslicé una mano debajo de las sábanas para poder tocarme...
-Mmmmm Mew, eres tan imponente... me encanta lo dominante que eres...- Moví mis manos por los lugares donde había tenido los dientes y la boca de Mew contra mi. Imaginé la hermosa sensación que sentí con sus embestidas... Escuché el zumbido amortiguado de una alerta de texto en algún lugar de la habitación... Y suspiré de frustración.
-Ugh. ¿En serio?
Me levanté y comencé a buscar mi teléfono en la habitación, que encontré debajo de la cama vencida. De no ser porque una de las patas aún se mantenía firme hubiera acabado aplastado.
Davikah: ¿Oye, mejor amigo? ¿Dónde estás? La pelea está a punto de comenzar.
Gulf: ¿¿¿Qué??? ¡Mew ni siquiera me despertó!
Davikah: Uhhh que mal. Probablemente no se suponía que debía decir nada...
-Ese perro astuto...-
Me puse la ropa lo más rápido que pude y corrí hacia la casa principal, maldiciendo a Mew en voz baja con cada paso. En el exterior, los Alfas de cada manada estaban reunidos alrededor de un círculo de lucha en la nieve. Mew se volvió hacia mí, con los ojos oscuros y la expresión inquietantemente tranquila.
-¿Por qué estás aquí?-
-¿Por qué no me despertaste?-
-Porque estar en primera fila en una pelea de lobos no es un lugar seguro para un humano. Estas cosas pueden salirse de control, y no quiero que te lastimes.-
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Blood Moon MewGulf
WerewolfMi nueva fraternidad no es solo una familia, es una manada de lobos. Guiado por un carismático alfa, debo despertar a la bestia interior... o morir en el intento. No me funen por las faltas de ortografía
