Miguel está en la entrada del cielo, se encuentra mirando a la nada, ya que hace poco había terminado su celo. Por no haber ido a la reunión ni Uriel tampoco, Dios estuvo apuntó de castigarlos cuando finalmente fue con ese omega a la reunión que tenían ambos esa misma mañana, pero al final no paso. Menos mal, no sabría que tipo de castigó hubieran recibido, ya que como Dios es bastante repulsivo, podría haber dicho cualquier cosa y nadie estaría en contra. Aunque igualmente se preguntaba porque al final no ocurrió aquello, pero lo atribuía a esa presencia extraña que sintió, la cual no se trataba de la misma que sintió cuando estaba en su "piscina".
Por ahora no pensará en eso, tiene que pensar en como Uriel le dirá a los demás la situación y que claramente le crean, ya que como en el cielo están tan adoctrinados por Dios, puede ser muy difícil llevar a cabo esa tarea. Además de que Astaroth también quiere ayudar, ya que no quiere permitir que los del cielo sigan pensando de esa manera.
"Tampoco quiero que te haga más daño, papá. No debes de soportar ese maltrato."
No quiere que su hijo se meta en esos riesgos y termine lastimado. No después de lo escuchado por parte de esa presencia extraña. Suspira, se seguía preguntando de quien se trata y el porqué parecía que los trataba de ayudar, ¿quién será realmente esa presencia que le dijo aquello? ¿O será algo creado por Dios para seguir jugando con ellos? Aunque esto último no lo cree posible, porque si ese fuera el caso, también sería el creador de la otra presencia que sintió cuando iba a recibir aquel castigó que nunca llegó. Deben de ser presencias escondidas de ellos, claramente exceptuando a Dios.
¿Qué intenciones tendrán?
Bueno, eso lo verá después, por ahora tiene que pensar en otras cosas y el como ayudar a Uriel; después de eso, tendrá que ver lo que va a hacer con Gabriel, ya que cuando las cosas salgan a la luz, este se podría poner a la defensiva, y lo más seguro, defendería a Dios a toda costa.
Se estremece al recordar la clase de relación que tienen Dios y Gabriel. Le da asco y repulsión esa situación. ¿Cómo era posible aquello?
¿Acaso Gabriel no se tiene amor propio? Peor aún, ¿cómo nunca miró a Dios como su padre?
Esas preguntas rondan por su cabeza, pero no puede hacer nada a cambio. Más encima, por ahora ni siquiera le podría tocar un pelo a ese alfa, pero si lo podría mantener lejos y un tanto ocupado mientras que Uriel le va diciendo a los otros sobre la situación.
"Las cosas poco a poco se irán revelando."
Fue lo que pudo pensar, mirando el cielo estrellado. Ese cielo se ve tan distinto a cuando él fue creado, y ahora mucho más desde lo ocurrido en la Guerra Celestial.
—...
—¡Papá! —sintió como su hijo se le cuelga por la espalda, por lo cual gira un poco su cabeza para mirarlo, dándole así una pequeña sonrisa— Así estas mejor.
Ve como su pequeño sonríe ampliamente, haciendo que por esto se ría un poco. Su hijo, desde hace algunos años, ha hecho esas cosas para que sea feliz. Aún después de tanto tiempo, se sigue comportando como un adolescente juguetón, lo cual no le desagrada para nada.
Por lo menos Astaroth ha logrado comprender todo y lo sigue apoyando aún después de lo que hizo, además de también querer cooperar para que todos vean como es la verdadera naturaleza de Dios. Claramente no lo quiere poner en riesgo, pero no puede hacer nada a cambio, ya lo ha intentado, pero es imposible que su hijo deje atrás aquel pensamiento de querer ayudar.
Conoce tan bien a Astaroth, que ya sabe que cuando se pone una meta, va a intentar conseguirla como sea, todo porque es bastante obstinado. Aunque esperaba que eso no lo llevará a que le hagan algo malo.
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A Su Debido Tiempo (BORRADOR)
ParanormalNO ES UNA HISTORIA DE DIOS X LUCIFER. No les cuesta nada leer las etiquetas. ~~~ 𝔸𝕕𝕧𝕖𝕣𝕥𝕖𝕟𝕔𝕚𝕒 𝕕𝕖 𝕔𝕠𝕟𝕥𝕖𝕟𝕚𝕕𝕠: -𝔸𝕓𝕦𝕤𝕠. -𝕄𝕒𝕟𝕚𝕡𝕦𝕝𝕒𝕔𝕚𝕠́𝕟. -𝔸𝕦𝕥𝕠𝕝𝕖𝕤𝕚𝕠𝕟𝕖𝕤. -𝕄𝕖𝕟𝕔𝕚𝕠́𝕟 𝕕𝕖 𝕤𝕦𝕚𝕔𝕚𝕕𝕚𝕠. ~~~ Un omeg...
