LA PARTIDA

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                           CAPITULO 3

By Bill

Había llorado tanto aquella noche, que  jamás escuché la puerta de Tom abrirse, ni tampoco había escuchado a papá llegar a casa.  Y tal vez eso era lo mejor, así sería más fácil, al menos no tendría que darle alguna explicación a papá sobre la maleta que llevaba a cuestas.

Tome los ahorros que tenía desde hacía tres años. Cuando Tom y yo habíamos empezado a planear nuestra vida en Los Ángeles. Llamé a Gustav para que me acompañará hasta el aeropuerto, no tenía un boleto de avión pero estaba decidido a no pasar una noche más en aquella casa, así que ya me las arreglaría.

Al salir de mi habitación, todo estaba en completo silencio, las luces aún seguían apagadas, así que comencé a andar pesadamente hacia la puerta cuando su voz me detuvo en seco:

—¿Te mudas?

Era Tom, que estaba sentado en un sofá mirándome fijamente, no podía ver sus ojos a causa de la escasa luz, pero podía sentir su mirada puesta sobre mi.

—Si, dije con voz apagada.

Él se levantó y se dirigió a mi con paso lento pero firme. Cuando estuvo lo bastante cerca, miró la maleta y luego a mi, sonriendo de lado.

—Me alegro Bill, así no tendré que ver tu horrible rostro todos los días y por la universidad, no te preocupes tal vez la dejé.

Sentía una horrible sensación de vacío en el estómago y en el pecho, era como si estuviera perdiendo algo que siempre lo había llenado, era… ¿había perdido la conexión con él?.

Suspiré y lo mire fijamente, ya era hora de dejar de sufrir solo yo, pues al parecer el único que se sentía como una mierda era yo y francamente ya me había cansado de su actitud.

—¿Sabes una cosa Tom?, ya estoy cansado de toda esta mierda, yo estoy asumiendo mi responsabilidad en toda esta situación. Pero tú también tienes mucho que ver, ¿porque no tienes los huevos de aceptar que los dos fuimos responsables?. Actúas como si la culpa fuera solo mia y si tú quieres echar tu vida a la basura ese ya será tu problema. Yo me voy a ir y creeme que ya no volverás a saber de mi, así que deja ya por la paz el argumento de  tu odio, que de sobra se que sientes por mi.

Solo espero algún día sacarme este sentimiento asi como tú lo hiciste porque para desgracia mía yo si te amo.

En ese momento fue como si hubiera encendido un interruptor en Tom, que se abalanzó hacia mi, me tomo de las mejillas fuertemente y se acercó lo bastante como para sentir su aliento de lleno en mi rostro.

—Bill ya deja de decir estupideces, lo que sea que hubiéramos tenido no era amor, el amor no lastima y no hace daño mucho menos asesina.  Y nosotros tenemos las manos manchadas, lo que hacíamos era monstruoso y ella pagó las consecuencias, así que dejate de dramatismos, ¡TU NO ME AMAS Y YO TAMPOCO TE AMO, JAMAS LO HICE!.

Ahora lárgate de una vez y espero que cumplas tu promesa, espero jamás tener que verte de nuevo.

Me soltó haciéndome caer contra el piso, me sentía herido, humillado y roto. El intento de valentía había ido a parar al caño con sus palabras. Siguió de largo directo a su habitación, cuando escuché la voz de una chica.

—Buenos días mi amor…

Me quería morir en ese momento. Me levanté y salí de casa evitando voltear para no llorar.

Gustav ya me estaba esperando en su auto, me acerque a él y una vez dentro le pedí que arrancará antes de ver a papá, a Tom o simplemente que me arrepintiera y saliera fuera del auto para regresar. Mi buen amigo rubio al principio arranco sin hacer más preguntas, pero una vez que nos alejamos se aparco en un estacionamiento, él estaba muy serio cerro los ojos, suspiro y se giro hacia mi mirándome directo a los ojos para asegurarse de que no le pudiera mentir.

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