CAPÍTULO 4:

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"Oye Porsche. Ayer un invitado olvidó su teléfono en el bar".

"¿Invitado?" Porsche repitió las palabras de su subordinado mientras pensaba. Si fuera uno de sus amigos, seguramente lo habría contactado para preguntar, pero su teléfono no tenia ninguna llamada de ellos. El Chat de grupo, desde anoche había quedado completamente en silencio.

"El chico que estaba sentado con Porche frente a la barra", Porsche asintió, aceptando lo que informaba su subordinado y escondiendo una sonrisa traviesa detrás de su neutral.

"Entonces, ¿ya te ha contactado?"

"Hace unos cinco minutos, pero la batería se agotó repentinamente. Pero acabo de citarlo por ti y me informó que vendría a recogerlo en aproximadamente unas horas más".

"... Uhm, cuando llegue dile que venga a buscarme al bar." Su hermoso rostro reflexionó por un momento, como si tuviera algún tipo de plan antes de subir pero manteniendo ese teléfono con él.

'Nos encontraremos antes de lo esperado. El destino está de tu lado.... Demasiado pronto Porsche....'

......

Ryu se tomó un tiempo después del trabajo para volver a Rose Club, aunque en su corazón, no quería volver y allí, solo pensaba en pasar todo por alto mo podría hacerlo.  Esa moche estaba tan irritado y tenía tanta prisa por salir del bar, que accidentalmente no guardó su teléfono con él y pronto notó que lo había olvidado. Ahora ya habían pasado casi veinticuatro horas.

Con una imagen que destacada, por su hermosa piel blanca que se reflejaba contra la luz del club, la apariencia de Ryu esta noche era un punto culminante. Su altura alcanzaba los ciento setenta y tantos centímetros, su delgada cintura se escondía bajo en una camisa manga larga de color claro con los puños ligeramente doblados, acompañando a esa camisa llevaba pulcrmanente unos pantalones negros. Ryu era un joven de rostro hermoso y lucúa muy bien de pies a cabeza.

Pero aveces, un rostro tan hermoso también puede ser un poco arrogante. La mirada en su par de ojos siempre era aguda y profunda, las comisuras de su boca difícilmente mostraban una sonrisa, pero era tan encantador que mucha gente quería acercarse a él.

"Estoy aquí para recoger el teléfono que olvidé".

"Por favor, el cliente debe dirigirse a la barra del bar en el segundo piso", dijo cortésmente el empleado. Ryu frunció levemente el ceño al ser invitada a esa área, pero obedeció sin preguntar nada más.

Ryu no quería pensar con pesimismo que todo ello se trataba de una orden del dueño del club, porque esa zona de barra del bar era un lugar especial. Prontamente el único que destacaba más que nadie, se encontraba allí. Una persona especialmente guapa, de mirada aguda, deslumbrante y con un especial encanto se quedó mirando fijamente a la persona que allí se encontraba por un momento.

"Estoy aquí para recoger el teléfono que dejé anoche", dijo Ryu al rostro familiar e ignoró a Porsche, continuó actuando comonsinla otra persona fuera aire. A pesar, de que el dueño del bar estaba sentado allí, al otro lado de la barra.

El empleado del club allí en la barra no respondió, solo se quedó mirando a que el dueño le diera algunas órdenes. Hasta que Porsche giró su silla y se quedó mirando al camarero, pero en lugar de ordenar algo hablando solo le dio una mirada como orden.

"Es mi teléfono." Ryu comenzó a usar una voz severa, su habitual par de ojos penetrantes se volvió más feroz hasta que el empleado tuvo que apresurarse y responder.

"Yo me ocuparé del teléfono por ti...".

"Tú..."

"Bebamos algo primero", interrumpió Porsche a la otra persona le mostró el vaso que acaba de servir.

TOUCH ME AGAINDonde viven las historias. Descúbrelo ahora