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Pasar la pastilla le costó un par de tragos más, y es que el objeto era grande, difícil de que pasara con dos simples tragos.
Pero era necesario, el dolor de cabeza llevaba matándolo desde hacía unos días atrás.
Cuando dejó la botella de agua a un lado, observó el chocolate. Ese que joong le dio y no, no se lo había comido.
Lo dejó en su mesa de noche, para así observarlo todas las mañanas al despertar.
Pero seamos realistas, se moría de ganas por probar un poco, pero se abstenía, todo por tener algo que joong le regaló.
Y entonces fue que recordó. En treinta minutos debía estar en camino a su cita con joong.
—¡Demonios!—corrió al baño, a ducharse rápidamente.
El sonido de la puerta abriéndose lo hizo parar a media carrera.
—¿Qué haces aquí aún?— khao se quitó los zapatos mientras hablaba—. Debes estar preparándote para tu cita con-
—¡Sí! Lo sé, voy a ducharme.
Luego sólo el sonido de la puerta del baño se escuchó.
Khao notó el bote de las pastillas abierto, y la botella de agua al lado. Sabía que dunk tomaba las pastillas cuando el dolor era básicamente insoportable.
Por lo que no le extrañó, y guardó todo aquello.
Minutos después, dunk vestía su hoodie negra, sus pantalones y sus tenis, incluso olía a aquel rico perfume que su hermano mayor le había regalado.
Se veía muy lindo, e incluso khao se lo hizo saber.
Las pastillas que había tomado hace un rato, surtían efecto, el dolor se había aliviado; iba a tener una linda tarde junto a joong
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Joong veía a lo lejos como dunk caminaba dando pequeño saltos, haciendo que su cabello rebotara, hasta que lo vió, y paró con aquello.