Traición

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Ok, explicaciones al, final.


Si

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Si... era grande el miedo si Tulio descubriera su traición.

La verdad, no era su culpa, en cierto modo o eso quería pensar, ese chimpancé tonto siempre tenía una vida muy... rutinaria, muy... aburrida, se veía venir desde China que Bodoque no podría soportar una relación tan lineal, tan igual, sin diferencia, tan monótona.

Osea, si, era lindo ver como Tulio le regalaba flores todos los días como parte de la misma rutina, pero cansa.

Era tierno ver como él seguía a su lado siempre, pero lo agobiaba. Fingir sorpresa cada vez que lo invitaba a un restaurante lujoso ya se había vuelto rutina y... aburrido.

Así que, en su punto de vista, no era su culpa engañar a Tulio por ser tan aburrido. Igualmente nadie pensaba que esa relación iba a durar.

Sin embargo, aún quería estar junto a él ¿Por qué? Ni él mismo lo sabe. Tal vez el pensar que alguien lo ama incondicionalmente y con todo su corazón le hacía sentir demasiado bien, lo hacia sentir... querido, amado.

Pero era un idiota que al ver eso lo siga engañando. Supongo que es porque es el mismísimo Juan Carlos Bodoque, un casanova, con amores pasajeros y sobre todo un conejo inquieto sin compasión ni cariño verdadero hacia alguien.


...


Tulio iba caminando feliz de la vida un sábado por la mañana, salia de la florería después de comprar unas bellas Gardenias para el conejo que le había robado el corazón.

Iba para su auto para dirigirse al nuevo departamento, que Tulio le había comprado, para darles aquellas flores. 

¡No esperaba por ver aquella cara de sorpresa que de seguro pasaría!


Llego al departamento, tocando una vez. Después de cinco minutos toco de nuevo ¿Por qué demoraba tanto?

Hasta que abrió la puerta aquel rojizo.

— Tulioooo, amoorrr ¿Q-que haces por acá? — Vio a Bodoque con un polo largo que le llegaba hasta las rodillas, eso le parecía sospechoso y a la vez le parecía demasiado tierno, así que mejor cambio sus sospechas por amor, además ¿Su conejo no podría mentirle, no?

— Ayyyy, queridisima luz de mis mañanas, te vengo a entregar estas lindas flores, Juan Carlos — Le entrego esperando una expresión de sorpresa que le alegrará el alma, y recibió.

— Oh, mi papanatas, es tan tierno — Agarró las flores y las olió, con una falsa expresión de sorpresa, cosa que no vio Tulio.

El más alto trato de entrar, pues para pasar el rato o/y invitarlo a tomar un cafecito por una cafetería elegante que vio al venir para acá. Sin embargo Bodoque se lo impidió.

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⏰ Última actualización: Jul 13, 2024 ⏰

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