¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
ׂׂૢ☼mati ﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌
—Te acompaño hasta tu casa.—Dije mientras la miraba.
—No hace falta Mati, mi hermano me espera por allá.—Señaló con la cabeza un lugar.
—Específicamente en dónde.—
—En el restaurante Italiano.—
—Te acompaño, queda a unas cuadras y no me cuesta nada.—
—Mati, posta no hace falta, suficiente con que hayas pagado todo vos.—
—Me re chupa un huevo, te quiero acompañar, dejame hacerlo Emi, no seas tan dura conmigo.—Intenté hacerme el pobrecito mientras juntaba las palmas de mis manos para pedirle por favor.
—Ayy, sí pobrecito, soy muy dura con él.—Me hizo burla y ambos reímos.
—Daaaale, no seas mala. Te voy a acompañar, y no es pregunta, es aviso.—La apunté con el dedo índice y ella me miró con una sonrisa.
No estoy soportando al pedazo de hermosura que tengo al frente mío. En cualquier momento le encajo un beso.....jaaaa se la creyeron. Es muy pronto Matías, muy pronto. CONTROLATE.
Capaz no le doy un beso pero si otra cosa.....ya lo van a descubrir más adelante.
—¿Y van a cenar ahí?.—Pregunté mientras la miraba.
—Sisi, más que nada cena entre familia, van a estar mis viejos y bueno, Lolo y yo.—
—Claro, che que piola.—Sonreí mentras acercaba mi mano a la de ella.
Aproveché que caminaba a mi par, nuestras manos estaban cerca y re tenía la posibilidad. Ni en pedo la iba desaprovechar, así que sin pensarla mucho entrelacé mis dedos con los suyos.
La miré de reojo y pude ver como se le iba formando esa sonrisa que tanto me gustaba.
—Tenes la mano calentita.—Habló rompiendo el silencio.
—Y vos la tenes re fría, se nota que tenes frío eh.—La jodí mientras reía y la empujaba levemente.
—Sí, me estoy congelando.—Soltó una suave carcajada.
—¿Te puedo volver a abrazar? Capaz así se te va el frío, digo yo.—Pregunté nervioso pero por suerte la disimulación se me daba de 10. Sin duda era mi don oculto.
—Me encantaría.—Miró el suelo con una sonrisa plasmada en su cara.
Sin dudar ni un momento más, volví a pasar mi brazo por sus hombros aún manteniendo dicho conacto con su mano.
Cada vez faltaba menos para llegar a aquel restaurante. Hasta que el tiempo pasó y pude ver a 3 personas esperando a alguien afuera. Dos señores, que supongo que son sus padres, junto a Lorenzo, que ya lo conocía.