Capítulo 28❤️‍🔥

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Lo que más sorprendió a (T/n) fue lo facil que le resultaba todo aquello.

Lo fácil que fue dejarse guiar por Anthony y Jungkook hasta la tarima cuando el trío anterior acabó su escena. Lo fácil que era concentrarse simplemente en Jungkook y en su deseo por él-más que eso, en su amor por él- mientras le pasaba los brazos alrededor del cuello y lo besaba delante de la multitud.

Por supuesto, la razón por la que aquello le resultaba fácil era en parte porque, incluso aunque fueran el centro de atención, había mucho que estaba teniendo lugar a la vez. Algunas personas se fueron y llegaron otras nuevas. Algunas de las camas de los alrededores estaban llenas de gente follando y chicas desnudas iban y venían de las piscinas cuando querían, solo para pasearse por la sala, húmedas y con un aspecto impresionante.

Pero la otra razón por lo que aquello le parecía fácil fue porque Jungkook había hecho que así fuera. Había logrado que el pecado fuera tan... bueno. Aquel tipo de pecado. Se negó a pensar en otros pecados que podía haber cometido aquella semana, y se concentró solo en los pecados de la carne, lo cual, compartidos con Jungkook, ya no le parecían pecados en absoluto.

Las suaves notas de la música de los laúdes y las liras llenaban el ambiente mientras Jungkook la miraba en la tarima, y Anthony se levantaba detrás de ella. Y se alegró, porque incluso si se los follaba a los dos, todo aquello era por darle placer a Jungkook, excitar a Jungkook, por ser su última y liberada chica sucia.

La mirada de Jungkook cayó hacia sus pechos. La tela de la toga la cubría ahora otra vez y, levantando las manos, moldeó sus pechos, haciéndola suspirar y arquearse hacia él.

Detrás de ella, las fuertes manos de Anthony se cerraron sobre sus caderas, después descendieron lentamente para masajearle el trasero.

Oh, Dios, ella nunca había sido tocada por dos hombres a la vez. Y era parecido a lo que había experimentado la noche anterior, cuando había recibido placer por Jungkook y Jenelle, solo que aquello era mejor aún. Porque sus dos amantes eran hombres, hombres duros y varoniles. Y porque le daba la sensación de que todo el mundo los estaba mirando, la observaba deshacerse de cada una de sus inhibiciones, por su amante.

Las palmas de Anthony la tocaban con destreza desde atrás, y subían por su cintura hasta llegar a sus pechos y acariciarlos con suavidad, amasándolos después. Ella echó hacia atrás la cabeza mientras sufría el placer extraño y embriagador de dejarse tocar por alguien que no conocía mientras Jungkook la observaba.

Cuando Anthony curvó los dedos en las franjas de tela que le cubrían el pecho y tiró hacia abajo, desnudándola, Jungkook se inclinó para besarla, y succionar sus pezones. Y mientras el placer la inundaba, las manos de Anthony viajaron más abajo: una le levantó la falda y la otra le acarició con descaro entre sus piernas. Ella se movió involuntariamente contra sus dedos, el hecho de ser el centro de atención de la bacanal todavía alimentaba su excitación.

Y cuando Anthony desató el cordón de oro que había alrededor de su cintura y Jungkook deslizó los pulgares bajo las cuerdas de su hombro para hacer que su vestido cayera en un remolino hacia sus tobillos, ella ni siquiera se sobresaltó por su desnudez. Es más, gozó de ella. Sus pezones se arrugaron y se tensaron más, su vulva se inundó de calor.

Con la guía de las manos de Anthony, ella se puso sobre la tarima, sobre las manos y las rodillas, adoptando la misma postura que había tomado la rubia que estaba de rodillas a su llegada, la rubia que al principio empezó a inspirar su deseo por un sexo tan temerario.

Como la rubia antes que ella, lanzó atrevidamente el trasero al aire, arqueó la espalda y levantó la cabeza para mirar a Jungkook cuando este se deshizo de su propia toga, que cayó de un golpe al suelo. Sus ojos, entonces, se desviaron a su tremenda verga, que estaba completamente erguida, y parecía tan dura y preparada que ella no podía esperar a darse el banquete.

Pecado en las vegas +18- Jeon Jungkook Donde viven las historias. Descúbrelo ahora