Se dice que en el imperio Otomano, durante el reinado del sultán Suleyman, solo habían dos personas capaces de enfrentarse al sultán cara a cara sin temor a las consecuencias.
Una de esas, la Haseki Hürrem Sultan
Y el otro, su hijo, el Shezade I Z R...
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El emperador KangXi nunca contrajo matrimonio a pesar de las tradiciones reales Chinas.
Por su puesto que tuvo hijos con concubinas, sin embargo no hay indicio alguno de que la amase.
Con los últimos hallazgos sobre el emperador, los historiadores llegaron a asumir que la única persona a la que KangXi le dio toda su devoción fue al Shezade Izrail.
Solo su llegada fue motivo de una de las celebraciones más grandes de china en su historia.
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Los cuerpos de ambos estaban entrelazados debajo de la lujosas sabanas de seda del emperador.
Habían pasado dos noches sin salir de allí.
Mientras afuera del palacio del emperador se hacía un festival en honor a su tratado de paz con "La Muerte ", Izrail y KangXi se regodeaban en el calor de los brazos del otro.
Habían pasado 2 días desde que estaban encerrados y nadie los podía molestar. Fue orden directa del Emperador.
Las grandes manos de KangXi acariciaban los cabellos rojos de Izrail. Detalló cada parte de su rostro mientras el príncipe estaba dormido.
KangXi se apegó más al cuerpo de Izrail. Este último no se opuso y correspondió su acción ocultando su rostro en el pecho del regente. Sus brazos rodearon la enorme espalda del emperador. Sus piernas se cruzaron para parecer un solo organismo.
Como siempre fue, las palabras entre ellos no eran necesarias.
El emperador besó la frente del pelirrojo y este último buscó los labios de su amante.
Izrail poco a poco se subía encima de KangXi aun rodeado de las sábanas.
Hubieran continuado al acto de no ser porque una de las damas de la corte tocó la puerta de los aposentos del emperador.
— Su Majestad, ya es hora de que siga con sus labores. Me temo interrumpir pero . . .
— ¡TE DIJE QUE NADIE ME INTERRUMPIERA HASTA QUE YO SE LO PERMITIERA! — Le gritó KangXi apartando a Izrail para gritarle a su servidumbre.
Sin embargo las manos de Izrail en su espalda le hicieron saber que estaba siendo muy grosero con su gente.
No se podía ver entra la puerta y los aposentos, pero aquella dama estaba aterrorizada y templando luego del grito de KangXi.