Miranda se levantó de la cama y se acercó a la puerta. La enfermera la guió hasta una sala común en el hospital. Allí, sentado en un sofá, estaba Mateo.
Mateo:"Hola", dijo Mateo, sonriendo débilmente. Miranda sonrió también.
Miranda:"Hola", respondió. "Me llamo Miranda".
Mate:"Yo soy Mateo", dijo él. "Es un placer conocerte".
Se sentaron juntos en el sofá, y comenzaron a hablar. Compartieron sus historias, sus miedos y sus esperanzas.
Miranda se sintió conectada con Mateo de inmediato. Era como si entendieran sin necesidad de palabras.
Mateo:"¿Cuánto tiempo llevas con el tratamiento?", preguntó Mateo.
Miranda:"Un mes", respondió Miranda. "Y tú?".
Mateo:"Acabo de empezar", dijo Mateo. "Estoy asustado".
Miranda tomó su mano.
Miránda:"No estás solo", dijo. "Estoy aquí para ti".
Mateo sonrió, sintiendo una sensación de alivio.
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Mas fuerte que la enfermedad
Fantasy"Un amor que trasciende la enfermedad y la muerte, un vínculo eterno que une dos corazones en una danza infinita de pasión y devoción. Un deseo de amar sin límites, de sentir el calor de la piel del ser amado, de escuchar el latido de su corazón y d...