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Al día siguiente.
Nunew abrió sus ojos lentamente al sentir los rayos del sol sobre sus ojos, se giró hacia el reloj y al ver la hora un suspiro de cansancio se escapó de sus labios. Su alarma no había sonado, como si alguien la hubiera apagado apropósito.
Una sensación de frustración se apoderó de él mientras se recostaba en la cama, tratando de recordar qué había ocurrido la noche anterior.
—Joven príncipe. ¿Despertaste? —preguntó su Nana sonriendo ocasionando una confusión en él.
—¿Mis padres te digieron que me apagaras la alarma?
—Lo siento mucho su majestad, pero así es, sus padres me dieron la orden de hacerlo.
Nunew froto sus manos en su rostro y después poso su mirada en la señora quien se veía un tanto nerviosa.
—¿Ocurre algo malo?
La señora no respondió la pregunta ocasionando que Nunew la mirara una vez más.
—Nana... recuerda que tu y yo tenemos mucha confianza —comentó casi en un suspiro —¿Podrías decirme que es lo que ocurre?
La mujer se sentó rápidamente en la cama y agarró las manos del chico para comenzar a hablar.
—Príncipe, su relación salió a la luz —suspiro —Todos saben sobre aquello —Nunew tardo en captar lo que su nana le había dicho.
—¿Quién inició los rumores?
—El amigo de tu padre.
«Sabía que ese señor no era de confianza»
—Nana, tengo que ir a la escuela —dijo de inmediato —Necesito saber como esta Zee.
El príncipe se levantó de la cama y se vistió rápidamente sin importarle su apariencia. Lo único que importaba en ese momento era encontrar a Zee y asegurarse de que estuviera bien.
Nunew bajo las escaleras rápidamente, salió del lugar y obligó a su chófer a llevarlo a su escuela ya que de verdad necesitaba saber como se encontraba su novio.
«¿Por qué no me responde las llamadas?»
A lo largo del viaje, el chico había tratado de contactar a su novio enviándole mensajes y llamándolo pero no recibía ninguna respuesta, lo que lo hizo empezar a preocuparse aún más.