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Podrá sonar muy repentino, pero la fecha tan esperada para los dos chicos estaba a la vuelta de la esquina.
Nunew se encontraba preparándose en su hogar, el palacio del país. Sus padres habían aceptado de alguna manera aquel momento, su padre basto con tener una larga charla para poder entender lo que su hijo deseaba y quería en su vida.
Y su madre, fue la que más lloro aquella noche cuando su hijo regreso mostrandole el anillo de compromiso, esa noche donde se dio cuenta que su pequeño bebé ya no era tan pequeño, ahora era un hombre totalmente dispuesto a su futuro.
Los días transcurrieron rapidamente. Con las preparaciones listas e invitaciones enviadas, solo quedaba esperar el gran día, día que cambiaría para siempre la historia de Zee y Nunew.
—¿Esta emocionado, su alteza? —la pregunta ocasionó que el príncipe saliera de sus pensamientos.
Y miró a la chica que lo maquillaba con una técnica natural y discreta —Un poco —murmuro tímidamente.
—Nunca me hubiera imaginado a nuestro príncipe casándose —comentó mientras seguía maquillando —Me siento tan feliz por usted, majestad.
Nunew sonrió amablemente —Muchas gracias.
—Si no le molesta la pregunta. ¿Cómo se conocieron?
El príncipe suspiro nostalgicamente al escuchar aquella pregunta —Nos conocimos en la escuela, específicamente en una fiesta de bienvenida —sonrío al recordar aquello —Tiempo después de aquel momento el comenzó a cortejarme anonimamente.
—Eso es muy romántico.
—Lo sé, fue una de las razones por las cuales me enamore de él.
—¿Y como se entero que su prometido era el que estaba en anonimato?
—Era un tanto obvio —rio —Pero me alegró saber que él era "anónimo"
La chica no pudo evitar emocionarse al escuchar la historia de amor de ambos chicos, mientras que Nunew sentía una gran emoción recorrerlo.
Se miró al espejo, observando cómo la maquilladora perfeccionaba los últimos detalles. Al ver su reflejo, una sonrisa se dibujó en su rostro.
Estaba sucediendo.
Estaba a punto de casarse con el amor de su vida.
—¿Listo?
—Muy listo.
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El suave sonido de un violín comenzó sonar en el lugar donde se celebraría la boda; los invitados, esperaban en silencio el momento en que los novios hicieran su entrada.
Cuando la música fue cambiada, todos supieron que era el momento. Todos se pusieron de pie con sonrisas en sus rostros mientras sus miradas se dirigían hacia la puerta que se abría lentamente.
Zee fue el primero en entrar, sonriendo al ver a los invitados devolverle la sonrisa. Mientras avanzaba, su mirada recorría el lugar en busca de sus padres.
No tenía muchas esperanzas, pero en lo más profundo de su corazón deseaba con todo su ser que estuvieran allí, para ser testigos del momento en que él dijera "sí" al amor de su vida, para siempre.
«Posiblemente no vendrán»
Al llegar al centro del altar, Zee sonrió nerviosamente mirando hacia abajo mientras sus manos se movían de forma inquieta debido al nerviosismo.
—¡Zee!
La reconocida voz hizo que el chico mirara hacia donde provenía. En ese preciso momento, sus ojos se llenaron de agua volviendolos cristalinos.
Su madre había asistido a su boda.
Aunque despues de aquello el pelinegro nunca entendió el porque únicamente su madre había asistido. Lo único que ella le dijo fue que quería estar presente en el evento más importante de su vida.
Y el estaba agradecido con eso.
Una melodía diferente comenzó a sonar, todos se pusieron de pie nuevamente. Zee, ya en pie, no podía apartar su mirada de la puerta esperando con ansiedad el momento que estaba por llegar.
«Aquí vamos»
Las puertas se abrieron, revelando a un joven portando un elegante traje blanco, un ramo delicadamente sostenido entre sus manos y una sonrisa radiante en su rostro. Se veía tan hermoso que Zee no pudo evitar admirarlo a lo lejos.
«El más hermoso del mundo»
Varias lágrimas comenzaron a caer de los ojos de Zee mientras observaba a Nunew acercarse hacia él desde lejos. En ese instante, varios recuerdos llegaron a él, tanto felices como dolorosos, pero en lugar de llenarlo de tristeza lo llenaron de una gran felicidad ya que ambos habían logrado superar todo juntos y ahora darían un logro más en sus vidas.
Al llegar a un lado de Zee, el príncipe con un pequeño pañuelo comenzó a limpiar cuidadosamente las lagrimas que habían caído, después de aquello la ceremonia comenzó.
Los ojos de uno reflejaban una mezcla de nervios y felicidad, los del otro estaban llenos de ternura y emoción.
—Zee Pruk Panich. ¿Acepta a Nunew Chawarin Perdpiriyawong como su esposo, amarlo y respetarlo para toda su vida?
—Si, acepto.
Nunew sonrió ante aquella respuesta.
—Y usted Nunew Chawarin Perdpiriyawong. ¿Acepta a Zee Pruk Panich como su esposo, amarlo y respetarlo para toda su vida?
El príncipe asintió rápidamente —Acepto.
En ese instante la emoción los desbordó y no pudieron evitar sonreír entre lágrimas, abrazándose con fuerza.
—Te amo, Hia.
—Yo más, lindo.
Y finalmente, sus labios se encontraron en un beso dulce y profundo, sellando su amor con una promesa que los uniría más que nunca.
El lugar se lleno de aplausos, pero ellos solo tenían ojos para ellos. Nada más importaba en ese momento.