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El sol salió dejando que sus rayos cubrieran toda la ciudad en un cálido manto haciendo que el frío de las mañanas se fuera por unos momentos. Todo era perfecto, el sol, la nubes, incluyendo el clima.
Tanto Zee como Nunew se habían levantado de muy buen humor ya que aquel día se volverían a ver.
—¿A dónde tan arreglado? —preguntó Max al verlo salir de la habitación.
—Voy a ver a mi chico.
Su amigo sonrió de oreja a oreja al escuchar aquello, sabía que su amigo estaba completamente enamorado y eso lo hacía tan feliz.
—¡Éxito! —exclamo Max antes de que el pelinegro saliera del lugar —Llega a la hora que quieras, ya te sabes la clave del departamento.
Zee sonrió y agradeció para ahora si poder salir y dirigirse a su lugar especial y ver a su persona especial.
Al llegar se encontró totalmente sorprendido ya que el camino estaba repleto de pétalos de rosas; observó rápidamente al chico que se encontraba parado con un un ramo de flores en sus manos cerca del lago y sonrió.
—¿Y esta increíble sorpresa?
El castaño sonrío y se acercó lentamente a su novio —Quería devolverte lo que me regalaste hace años.
El pelinegro sonrió tímidamente al escuchar aquello y recordar la vez que le pidió al príncipe que fuera su novio.
—Ahora que me pongo a pensar, ha pasado mucho tiempo —rio —Me hace recordar lo mucho que te extrañe.
El príncipe sonrió y entrego el ramo de flores al mayor, recibiendo como intercambio un beso lento y tierno beso en sus labios.
—Creo que me cambiaron de chico —comentó Nunew dejando confundido a Zee.
—¿Qué quieres decir?
—Ahora eres mucho más romántico.
El pelinegro rio y volvió a besar a su chico haciendo que este comenzará a ponerse más tímido poco a poco.
—Siempre lo he sido, bonito.
—Pero ahora lo eres aún más que antes.
Zee no respondió a aquello, simplemente volvió a sonreír y abrazo fuertemente al chico que se encontraba enfrente de él.
—No voy a soltarte nunca más —comentó el príncipe mientras abrazaba fuertemente a su amado.
—Y yo nunca más voy a volver a dejarte solo.
En aquellos últimos días que ambos se habían recontando, era como si se estuvieran conociendo por primera vez, una vez más; se preguntaban su color favorito su comida favorita y las cosas que más les gustaban hacer.