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—¿Que haces aquí?— pregunto el pelinegro.
—Jungkookie, estas muy solo, yo estoy sola, Taehyung salió con Jimin, deberíamos de aprovechar ¿no crees?— paso sus dos brazos detrás del cuello del alto.
—Karina no, estas tomada, no sabes lo que haces, quitate— quito los brazos de la rubia quien se quejo por el movimiento brusco.
—Pero Jungkookie, yo te amo, tu también lo haces.
—No, yo no te amo, vete a tu habitación— cerro la habitación y se adentro a esta, viendo a su sobrino dormir plácidamente en su cama, sonrió ante eso.
"Karina me va a meter en malos entendidos" pensó, su hermano y Taehyung habían salido a platicar cosas de donceles, o al menos eso le dijeron, se quedó cuidando al pequeño ya que estaba dormido y él no tardaba en hacer lo mismo.
Con pesadez se acomodo a lado del niño, alzó las mantas y cerro sus ojos, el mundo de los sueños lo aclaro y cuando menos lo pensó la alarma del día siguiente estaba sonando, la apago lo más rápido posible, su sobrino ya no estaba, solo estaba una pequeña nota, la cual tomó para leerla.
"Jungkook, me lleve a mi hijo a mi cuarto, no te quise levantar y Taehyung tenía tu llave.
Posdata: Tu alarma ya ha de ver sonado, así que te estamos esperando en el comedor de la casa."
Habían rentado una casa para su estancia en la boda de su prima la cual fue un día atrás, hoy regresarían por fin a Seúl, así que se levanto de su cama, se lavo los dientes y bajo hacia lo que era el comedor, sonrió al escuchar vices conocidas.
Las cuales proveniente de Jiyoon y Taehyung platicando de alguna caricatura, Jimin cocinando y comentando sobre una serie si era necesario, Karina por su parte estaba centrada en su celular.
—Buenos días— saludo, dándole un beso en la coronilla de la cabeza del menor y un beso a Taehyung en su hombro, pues se acurrucó en él.
El rubio sonrió frotando su espalda en un gesto cariñoso —Buenos días Kook— al igual que el pelinegro lo hizo con él se acurrucó en su cuello.
—Oh dios, para mi ya no hay saludos -comento dramáticamente Jimin- mi saltamontes esta creciendo -fingió limpiarse una lágrimas para luego burlarse de su hermano.
—¡Cállate hyung— chillo-grito Jungkook.
—No seas niñita.
Los menores rieron, incluyendo a Jiyoon que no entendía los comentarios de su papi y su tío.
—Yah, no peleen, hoy regresamos y no quiero ir a la universidad— jungkook lo abrazo de la cintura recargando su mentón en el hombro del rubio.